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Julio de 2020. Apunta en tu calendario esa fecha, porque si aún no has podido disfrutar en directo de un Le Mans Classic, no te vas a querer perder la próxima edición.

Celebrado cada dos años desde 2002, este evento organizado por Peter Auto en colaboración con el Automobile Club de l’Ouest (ACO) merece por méritos propios ser considerado el revival de automovilismo más grande del mundo. Estos son solo algunos de los datos de la edición de 2018:

  • Más de 700 vehículos en pista
  • Algunos de los mejores coches de competición desde 1923 a 2014
  • Más de 1.000 pilotos de 30 nacionalidades
  • 135.000 asistentes

 

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Tal es la magnitud de Le Mans Classic, que después de tres días recorriendo el circuito de mañana a noche, acabas entendiendo que querer ver cada lugar imprescindible, cada coche y cada carrera no es más que un objetivo muy poco realista. Lo mejor es tomárselo con calma, empezar a andar y dejarse sorprender.

Así, poco a poco, alcanzas a entender mejor este evento, cuyos grandes atascos y aglomeraciones de personas te hacen olvidar que estás en una concentración de clásicos, pues el ambiente bien podría ser el de cualquier GP de Formula 1 disputado en suelo europeo.

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Y como compartir toda la experiencia y todas las carreras sería un esfuerzo titánico y poco agradecido de leer, lo mejor será enumerar esos momentos que hacen único y especial a Le Mans Classic. Los que no puedes vivir en ningún otro lugar que no sea la catedral de la resistencia, la de las 24 horas más famosas del mundo. C’est parti!

 

1) Disfrutar de las 6 parrillas durante 24 horas seguidas

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Desde las 4 de la tarde del sábado y hasta exactamente 24 horas después, la actividad no para en el circuito de La Sarthe. Pero a diferencia de lo que muchos creen, no es una sola carrera la que tiene lugar, ¡si no 18!

Los competidores del Classic se reparten en seis grupos o parrillas según el año de fabricación del vehículo, y cada grupo realiza tres carreras de aproximadamente 40 minutos a lo largo de las 24 horas. En consecuencia, todos los participantes disfrutan de una tanda realizada durante la noche, y dos con luz diurna. La variedad es tal, que mientras que la Parrilla 1 acoge a los coches de preguerra (1923-1939), la Parrilla 6 llega hasta el año 1981, ya en plena era de los Grupo 5 y Grupo 6. ¿Los ganadores? Lo de menos…

 

2) Vivir una salida al estilo Le Mans… en Le Mans

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Cada rincón, cada viraje del circuito francés tiene fascinantes historias, pero es su recta de salida la que ha sido testigo de grandes victorias y también desgracias. Por eso, apoyarse en el muro y presenciar una de las salidas en espiga genera un sentimiento único, casi un nudo en el estómago.

El silencio es sepulcral los segundos antes de que caiga la bandera tricolor, y una vez lo hace, se desatan los aplausos del público. ¡Imprescindible momento!

 

3) Alucinar con los parkings

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No hay adjetivos capaces de describir lo que ocurre en cada parking de Le Mans Classic, ya sea en el interior o el exterior del circuito, ya sean las exhibiciones de alguno de los 200 clubes presentes o la simple y espontánea concentración de aficionados que han venido rodando en su montura favorita.

Seguro que te lo han contado, pero tienes que vivirlo. Verás a un señor saliendo de una tienda de campaña montada junto a su De Tomaso Pantera, o a una pareja joven comer una hamburguesa sentados en su Ford GT. Aquí todo vehículo imaginable es susceptible de aparecer por sorpresa frente a ti.

 

4) Descubrir que los más modernos tampoco están nada mal (Global Endurance Legends y Grupo C)

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En este evento se rinde tributo a las épocas doradas del automovilismo, especialmente a aquellas de las que cada vez es más difícil encontrar vehículos en un estado adecuado para competir. Pero a la vez, es un gran acierto que el amor por lo retro acoja como merecen tanto a los célebres Grupo C como a los GT y prototipos de los 90 y 2000.

Bajo la etiqueta de Global Endurance Legends, casi 80 bellezas dificilísimas de ver en acción celebraron dos tandas de exhibición, dejando boquiabiertos a aficionados de todas las edades. Enumeraremos solo cuatro: Ferrari 333 SP, Bentley Speed 8, Maserati MC12 GT1 y Toyota TS020 GT-One. Próximamente publicaremos un reportaje sobre esta categoría.

 

5) Vivir la noche… y el amanecer

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¡Ay, la noche de Le Mans! Con una temperatura suave y un ritmo tranquilo, los coches, equipados según reglamento únicamente con iluminación fiel a la época (nada de LEDs o similares), acometen el oscuro trazado emulando sus años de gloria.

Son unas horas cortas pero muy especiales, que se ven culminadas a partir de las 5:30 AM, cuando el sol vuelve a hacer acto de presencia en el circuito y todo vuelve a la vida. En 2020 no lo olvides, descansa bien el viernes y ni se te ocurra ir a dormir la noche del sábado al domingo. El esfuerzo habrá sido bien empleado.

 

6) Acabar harto de «tanto» Porsche

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Las celebraciones del 70º aniversario de Porsche han sido capitales para el desarrollo de Le Mans Classic 2018. Jamás habíamos visto semejante cantidad de vehículos de la marca de Zuffenhausen, del primer Porsche homologado de la historia al 911 GT1 ganador hace exactamente 20 años.

Además, inmensas concentraciones de clubes de toda Europa, una exposición con los modelos icónicos de su historia e incluso una carrera reservada a las unidades más especiales (ganada por un Porsche 908 LH) hicieron las delicias de los más acérrimos porschistas.

 

7) Ver a los Little Big Mans

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La tribuna principal llena a ambos lados y una afición entregada es el regalo que hace Le Mans Classic a las jóvenes promesas de este mundillo.

En cada edición del Classic, unos 100 niños de entre 7 y 12 años participan en esta carrera en miniatura, que se disputa con espectaculares réplicas de coches de competición de todas las épocas, ya sea equipados con motores eléctricos o de combustión. Sus caras lo dicen todo.

 

8) Cruzarse con leyendas vivas de la carrera

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Solo en esta edición, nueve ganadores de la prueba hicieron acto de presencia en el Classic, de Derek Bell a Jürgen Barth, pasando por Klaus Ludwig o Gérard Larousse. Incluso el gran Henri Pescarolo no pudo resistirse y se puso al volante de «su» Pescarolo 01, o Stéphane Ortelli, quien no pudo rechazar la invitación de Carlos Beltrán y disputó la prueba en el Porsche 904 GTS ex-Juan Fernández de Nou Onze Team (reportaje en unos días sobre su participación).

A ellos se sumaron otras grandes figuras como René Arnoux, Jean Ragnotti, Sébastien Loeb o Felipe Massa, cada uno disfrutando del evento a su manera. En el caso de Arnoux, ¡saliendo a pilotar un BMW M1 Procar!

 

9) Visitar el museo de las 24 Horas de Le Mans

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A lo largo de los 3 días, todo visitante debe hacer una visita al museo del circuito, que aloja en su interior una gran e inesperada colección de modelos icónicos de la carrera. En un espacio muy grande y dividido en varias salas, los modelos de competición de todas las épocas se suceden, por lo que cada aficionado se puede regocijar en esos modelos que siempre había querido ver en persona.

Un par de horas de desconexión, tanto del sonido como de la multitud, perfectas para acompañarlas de interesantes charlas con los compañeros de viaje.

 

10) Cerrar los ojos en el Puente Dunlop y teletransportarse a 1970

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En este último punto sobran las palabras. Simplemente respirar hondo en ese lugar casi sagrado, cerrar los ojos y dejar que los oídos intenten adivinar el sonido V12 del Ferrari 512 S, el del Porsche 917 o el inconfundible V8 del Ford GT40.

Chicane Dunlop, meter marcha bajo el puente, soltar gas camino a Tertre Rouge y a partir de ahí, hacia el verdadero Le Mans…

Julio de 2020. Allí nos veremos.

 

Durante las próximas semanas seguiremos publicando contenidos exclusivos sobre Le Mans Classic. No te pierdas ninguno siguiéndonos en Facebook e Instagram.

 

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