Como buenos adictos al mundo de la competición, nuestras mentes siempre están en funcionamiento ideando nuevos viajes o escapadas. Y en mi caso, en la última temporada en activo de Sébastien Loeb, decidí que era el momento idóneo para viajar al rally por excelencia: el Rallye Monte-Carlo, que además, en su edición de 2012, volvía a formar parte del calendario del Mundial de Rallyes.

Este es un resumen, algo caótico y muy gráfico, de mi primera visita al Monte, lugar de peregrinación de aficionados de todo el mundo durante la última y fría semana del mes de enero.

El plan de viaje era simple, buscando sobretodo que saliese económico: furgoneta de alquiler para 4 personas, comida y ropa de abrigo en el maletero y hacia Francia. Eso sí, con videocámara, GoPro y cámara de fotos al unísono… ¡no fuera caso que quedase un solo coche por ser grabado! (bendita inocencia del joven…)

Aquel año el rally duraba 5 días empezando el martes, pero solo podríamos asistir a los tramos del sábado y domingo. Saliendo de Barcelona el viernes sobre las 11 de la noche, llegábamos a los Alpes Maritimes franceses (zona donde tiene lugar una parte del rallye) cuando ya empezaba a salir el sol. Nuestro destino era uno de los lugares más míticos de la historia de los rallyes: el Col de Turini. Un cruce que con el paso de las décadas ha visto circular a los más grandes campeones de éste deporte.

Habiendo aparcado donde pudimos y tras tomar un reconfortante café, pasadas las 9 de la mañana nos tocaba andar un largo rato para buscar un buen lugar donde ver los coches en la primera pasada por el tramo de las famosas “paellas” del Turini.

Tras un par de horas de espera, el coche 0 nos advertía que el campeonísimo Seb Loeb pasaría el primero como una apisonadora, fino y rápido como siempre, por su trazada. El español Dani Sordo iba tras él al volante de su nervioso Mini John Cooper Works, atacando más las curvas, y luego llegaban Solberg, Hirvonen, Tanak, Delecour… finalizando la selección de los WRC con el brasileño Nobre.

Pasaron los S2000 (cuando aún Per Gunar Andersson iba a manos de los malayos Proton), los de Producción, el vasco Joseba Castro con el precioso EVO X y sin darnos cuenta acababa, el primer tramo de la tarde sobre las 4 y media, en una pasada que estuvo bien pero no dio demasiado espectáculo en nuestra horquilla.

Era entonces hora de volver sobre nuestros pasos y disfrutar de lo que veníamos buscando: vivir la Noche del Turini. Para mí, primerizo en el Monte, la sensación de estar en el Turini fue muy especial. Estar rodeado de “tarados” venidos de media Europa que se gritan entre ellos, levantan bengalas, tiran petardos y hacen hogueras mientras pasan los coches por ese cruce que tantas y tantas veces hemos visto por la tele es de verdad algo que te queda grabado.

Además, Dani Sordo fue de los WRC el que pasó más fuerte y levantó gritos de “¡Sordo, Sordo!” por parte de los aficionados. Aquello parecía un campo de fútbol. La experiencia lo vale, como mínimo para poder decir que has estado una vez en la vida allí, igual que otros lugares tan míticos como Monza, Le Mans, Spa…

Por desgracia la nieve no hizo acto de presencia en el Turini aquel año, de hecho no había ni en las montañas de los alrededores. Eso quitó situaciones de cruzadas de los coches, que se limitaron a ir por su sitio exceptuando a algunos como Delecour que deslizaron un poco el coche.

Acabada la especial, muy pronto (9 de la noche), nos volvíamos a la furgoneta. Aún nos quedaba bajar hasta Mónaco a cenar e intentar dar la vuelta de rigor al circuito de F1, para después volver a subir para encontrar un buen lugar en el tramo de la Power Stage del domingo, el Sainte Agnés-Col de la Madone.

Más de 1 hora por algunas de las peores carreteras por las que he pasado, cruzando los típicos túneles del rally monegasco al borde del acantilado hasta que pudimos llegar a tramo. Por fin podíamos dormir tranquilos (dentro de lo bien que se puede dormir dentro de un coche) unas 5 horas que nos supieron a gloria tras un día y medio agotador.

Tocaba despertarse el domingo y sin tiempo que perder, coger los trastos y darse otra buena caminata de más de 3 kilómetros de subida para llegar al tramo final del rally. 1 hora más para las ya maltrechas piernas.

El tramo de la Power Stage tenía la gracia que desde algunos puntos se veía el mar de fondo, pero no tuve tiempo de buscar una buena posición y estuve en las últimas 2-3 curvas de una especial estrecha y sin demasiada chicha.

Los 10 primeros salieron en orden inverso, siendo Armino Araújo el primero, Sordo el noveno y Loeb décimo, que se subió al coche y saludó al público para celebrar su victoria final en el rally.

Tras pasar los punteros me quedé en la última curva, que tenía un rasante y hacía que los coches que entraban fuerte llegasen a saltar. Con poco uno se contenta…

Mientras iban pasando los coches de mitad de la tabla era bonito estar allí, ya que veías cómo piloto y copiloto se daban la mano y celebraban acabar un rally como el Montecarlo. Pasó por supuesto Joseba Castro, que finalizó el rally sin problemas, Kosciusko como líder del PWRC, el curioso Alfa 147 checo… y en apenas 1 hora se acabó el show.

La especial personalmente se me hizo muy corta (sobre todo tras la caminata para llegar a tramo…) y al solo tener una pasada pues solo nos quedaba ir retrocediendo de nuevo casi 1 hora para volver a la furgoneta, ésta vez disfrutando un poco de la bonita carretera.

Y después de un pequeño descanso tocaba dar por acabada la expedición al Rallye Montecarlo 2012. Por delante teníamos unas 8 horas más de viaje, que viniendo de 2 días en los que habíamos dormido (siendo optimistas) 6 horas, no fue demasiado agradable. Pero como siempre pasa con estos viajes, el pasar frío, no dormir, andar kilómetros y kilómetros acaba valiendo la pena cuando se te ponen los pelos de punta al sentir rugir tus coches favoritos subiendo desbocados por las laderas francesas.

Si queréis saber más sobre la experiencia de pasar 24 horas en el rally, no os perdáis uno de los vídeos hechos entre foto y foto.

Artículo publicado originalmente por el autor en gohobby.comTodas las imágenes son propiedad de sus autor. Todos los derechos reservados.

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