Viajes

De Asturias a Nürburgring en un Ford Fiesta XR2

 marzo 14, 2020

Por  Firmas Invitadas

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Así es. Como indica el título de este relato, en verano de 2018 llevé a cabo un viaje que me pasaría toda la vida repitiendo. Aproximadamente 5000 kilómetros a lo largo de 12 días recorriendo Europa, y todo ello con mi primer coche, un Ford Fiesta XR2 MK2 de 1986.

Para los que no me conozcáis, soy Miguel Jal y soy un tío muy friki de los coches en general, y de los Ford en particular. Todo viene de que mi abuelo tuvo un par de Ford Sierra Cosworth cuando era un guaje, y aunque por aquel entonces todavía no sabía mucho de coches, aquellos dos me encandilaron y de ahí salió mi pasión.

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Un loco de los Ford Fiesta XR2

Mi idilio con el Ford Fiesta viene de mucho tiempo atrás. Tanto, que cuando en 2011 me saqué el carné, en casa me quisieron regalar un Mégane de la época que yo amablemente rechacé. Porque yo quería un Fiesta. XR2. Con aletines negros. Y Recaros. Siempre lo tuve claro.

Pasó más de un año y medio de búsqueda infructuosa, de coger el bus y pasear por pueblos donde me habían dicho que habían visto un XR2 para intentar encontrarlo… hasta que al final, salió una oportunidad a través de Forocoches (@Mitch-Bullitt me llaman por allá). Un chico de Madrid me pedía el doble del presupuesto que yo tenía, pero el coche estaba perfecto. Era un XR2 del 86 en muy buen estado, me lo desmontó entero, me daba recambio. Tenía que ser ese, y lo fue.

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Pero claro, en estos años, al Forito le ha caído estopa por todos los lados. Ha sido mi primer coche de calle, ha sido con el que he aprendido de conducción deportiva, a meterlo en la nieve, en el barro, a hacer rallyes de regularidad, a tocar la mecánica de manera autodidacta… se entiende dónde quiero llegar, ¿no?

Volviendo al viaje, este nació de querer hacer algo diferente durante el verano. Yo ya había subido antes a Nürburging en avión y en coche con colegas, pero ahora me tocaba subir y rodar con mi coche. Y tenía que ser con el Fiesta. Así que me prometí que subiría con él a modo de viaje de «jubilación», para a partir de ese momento pasar a usarlo menos, porque ya estaba pagando todos los excesos y perrerías que se ha llevado. Así pues, manos a la obra.

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Resumen del viaje

  • Longitud: sobre 5000 kilómetros
  • Duración: 12 días
  • Destinos:
    • Col de Turini
    • Mónaco
    • Paso del Stelvio
    • Un par de visitas a amigos alemanes
    • Nürburgring
    • Spa-Francorchamps
    • Le Mans Classic
    • y de vuelta a Asturias

 

Arrancando el viaje en un Ford Fiesta clásico

Un viaje así requiere mucha planificación, ahorrar, preparar el coche… y decírselo a ese único amigo igual de friki que tú, que sabes que dirá que sí. En mi caso, ese era Mario Nosti, fotógrafo y aficionado al automóvil. Y como aceptó con la condición de que pasáramos por Le Mans Classic 2018, pues lo acabamos convirtiendo en un roadtrip por Europa, con la excusa de pasar por el Ring a medio camino. Sonaba bien.

Antes del viaje debía revisar el Forito, así que con antelación saqué el motor fuera, di un repaso a la instalación eléctrica, refrigeración, monté caja corta autoblocada… y de nuevo para dentro.

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Y llegó el día. Salí de casa en Avilés a las 6 de la mañana y, antes de poder recoger a Mario, en Gijón, la caja de cambios empezó a sonar a rodamientos. Me acojoné, esa es la verdad. Tuve unos 15 minutos hasta llegar a Gijón para pensar si volvía a casa y cogía el Fiesta ST para el viaje, o si confiaba en el hierro e íbamos adelante. Y vaya si fuimos, metiéndole para empezar unos 800 kilómetros del tirón hasta dormir en Carcassonne (Francia).

Al día siguiente empezó lo bueno. Teníamos otros 800 kilómetros y nos adentrábamos en los Alpes Marítimos. Y aprovechando que pasábamos por allí, yo iba de antojo: quería pasar por el tramo revirado de Pont d´Aiglun, donde se hizo la mítica foto del Audi Quattro Sport de Walter Röhrl. Y replicarla, claro, aunque en esta ocasión el protagonista fuera el Fiesta. Mario hizo su magia y me llevé un recuerdo de por vida.

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Curvas, horquillas, puentes, caía algo de lluvia y subía la neblina… uno de los mejores tramos por donde he podido conducir en mi vida, no hay más. Íbamos solos, de verdad, y lo disfrutamos como nunca.

https://youtu.be/lerW-B9ZGkE

De allí seguimos hasta Niza, que tampoco estaba elegida al azar, sino que allí teníamos que pasar a saludar por sorpresa al señor André Pastor. Trabajé en el equipo de competición PAST Racing de Ford históricos, y Pastor era el preparador de los motores. Le visitamos, se burló un poco de mi caja de cambios y de la fiabilidad del Ford (siempre le gustó tocar la moral, aunque desde el cariño) , y seguimos el camino.

El día acabó subiendo al Col de Turini por Luceram, disfrutando de nuevo de la carretera vacía, y a hacer noche en el hotel de la cima, a 1607 metros de altitud.

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De Turini al Stelvio…

Desde el Turini por Moulinet bajamos hasta Mónaco a hacer mínimamente el guiri, y ya salimos directos a atravesar Italia hasta llegar a Bormio, que es la localidad más cercana al Paso del Stelvio. Paramos antes en el Lago de Como, por hacernos también un poco los turistas.

En Bormio nos amaneció un día espectacular y nos pusimos directos a subir el Stelvio. El sitio era increíble, unas vistas espectaculares, decenas de horquillas y un asfalto cuidadosamente mantenido. Pero a diferencia de las carreteras por Francia, aquí el tráfico estaba saturado entre muchísimas motos, coches e incluso autobuses. Aun así, la carretera es crema y las vistas, una pasada. Allá donde miraras tenías horquillas, no se me olvidará.

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La siguiente kilometrada fue para salir de Italia, cruzar Austria y entrar en Alemania. Allí fuimos a Buchloe donde nos esperaba Stephan. Stephan es, por supuesto, otro paisano loco por los Ford Fiesta. Nos recibió con total amabilidad en su casa y nos enseñó sus Ford Fiesta XR2 MK1, así como su Grupo 5 del equipo Spiess. A posteriori y a sabiendas de mi debilidad por cierto brebaje alemán, nos llevó a un biergarten a comer algo y paliar la sed. El lugar era un sueño, una casa con una planta para elaborar cerveza propia, un bonito jardín y aparcamiento.

Después de que Mario y Stephan lograran convencerme de no quedarme ahí a vivir, la ruta seguía hasta Karlsruhe, donde vive y trabaja mi amigo Bourdelande. Allí descansamos la última noche antes de poder cumplir el objetivo del viaje. Y yo ya pensando en probar hasta dónde podía llegar el Fiesta.

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Como Bourdelande trabaja en un taller de Caterhams, pidió una unidad de pruebas y nos fuimos rumbo al Nürburgring. Y del tirón, directos a dar la primera vuelta. Mario, que iba en el Caterham en la primera vuelta,  hizo una buena foto en el Karussell sobre la marcha como recuerdo.

Qué decir… la sensación de por fin llegar al ring andando con el Forito fue increíble, una mezcla de alegría, ilusión y algo de miedo por saber que debía mantener la cabeza fría y no liarla parda. Sin hacer el loco, me bajé de aquella primera vuelta con una sonrisa que no cabía por la puerta.

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Las historias que solo pasan en Nürburgring

Como sabéis, en Nürburgring el ambiente está en los parkings, en cotillear entre las máquinas que están a punto de entrar al circuito. Y resulta que ni Porsches ni Ferraris, ¡que la gente se interesaba en el Forito!

Por allí tuve la suerte de reencontrarme con algún amigo más, y por el camino coincidimos con gente como Vaugh Gittin Jr., el cual estaba grabando un vídeo promocional con el Mustang RTR de drift, con ayuda del youtuber Misha Charoudin y el fotógrafo Larry Chen. Por azar del destino, el XR2 les llamó la atención a los 3, y compartimos algunas palabras.

Misha nos grabó una breve entrevista para su canal, Larry nos obsequió con una foto subida a su cuenta oficial de Instagram y Vaughn no daba crédito cuando le conté todo el viaje, y al final acabamos descojonándonos del asunto.

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A por el Under 10 en Nürburgring en un Ford Fiesta XR2

A sabiendas de los problemas de la caja y del estado de la mecánica, a priori descartaba dar una vuelta rápida de verdad. Hasta que recibí un whatsapp de un amigo de Stephan:

  • Hola Miguel, soy Remy, amigo de Stephan. Me ha dicho que tienes problemas con la caja del fiesta, ¿qué le pasa?
  • Hola Remy, suena a rodamiento pidiendo la jubilación anticipada.
  • ¿Qué caja llevas?
  • De XR3, grupo 4.27 y autoblocante
  • Trabajo con ellas, es similar a las que llevo yo en mis coches. Si la rompes, el miércoles y jueves puedo ir hasta allí con la furgoneta de asistencia y cambiarla in situ
  • Te lo agradezco, pero no me llega el presupuesto para pagar otra caja así
  • ¿Quién ha hablado de pagar nada? Entra al Ring y haz que merezca la pena!

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Así que llegó el momento de la vuelta rápida. Vacié todo lo que pude del coche (recambios, herramientas…), dejé a Mario en Brünnchen y directo a la barrera de entrada.

Solo había dos objetivos, intentar dar la vuelta lo mas rápido que la reventada mecánica permitiera y tratar de salir ileso. Así que puse el móvil con un Directo de Instagram, pulsé el cronómetro y en marcha.

La verdad es que fui desde el principio a toda lo que daba, Tiergarten a tope, y ya bajando Hatzenbach la cosa se puso seria. Me encontré con un Porsche Panamera Turbo y a la que se abrió, me metí por el interior con una ligera clavada de frenos (demasiado arriesgado por mi parte, pero en esa situación cuesta medirse). Aquí tengo que recordar lo que ya explicaba mi amigo Pedro 127 cuando vivió la misma experiencia en su Opel Manta, resumida como“esto es una jodida locura… pero no puedo parar”.

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La vuelta seguía, el Panamera me pilló al salir de las curvas y pese a apartarme y dar intermitente (señal para avisar que pueden adelantarte), se mantenía detrás y no pasaba, y entré en la bajada de Fuchsröhre. Ahí el cuadro marcó 220 de marcador, no daba más con la caja que llevaba. Dios sabe cuánto fallo da ese velocímetro, no creo que fuera a más de 190 reales, pero sí sé que iba más rápido de lo que debiera. También recuerdo que me pasó un McLaren verde pitando efusivamente, descojonándose seguro.

Entrando en la zona de Ex-muhle, en Adenau, tracé bien pero por aceite o algún otro motivo que aún desconozco, el coche subviró súbitamente en el apoyo y nos fuimos hacia afuera, donde allí hay un muro de hormigón sin más protecciones. Subí las cuatro ruedas por la escapatoria y por suerte, la salvé. Pues venga, tira.

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En la subida de Bergwerk a Klosertal me encontré un Ford Fiesta ST 150 CV vinilado de Pumaspeed y un León Cupra azul. Y no entiendo cómo, nos plantamos en el Karusell enganchados. Metí tercera y me metí hacia el interior del Karussell. E increíblemente, el Fiesta ST no sé qué debería ver por el retrovisor, pero se lanzó hacia afuera en mitad del Karussell y me dio paso, y justo al salir, el León Cupra hizo lo mismo.

Ya solo quedaba pasar por delante de Mario en Brünnchen, donde el coche ya no daba más de lo que hay, segundo Karussell, recta de Döttinger Hohe, pie abajo, paro el cronómetro, ¡9.59 minutos!

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Cayeron algunas lágrimas de emoción, habíamos conseguido ya no solo llegar, ¡si no dar una vuelta buena con el pobre Forito! Pero cayeron más lágrimas cuando me di cuenta que al acabar el vídeo en directo de Instagram… el vídeo no quedó grabado, sino que se evaporó para siempre… (¡gracias Instagram!)

Sea como sea, la vuelta fue ÉPICA. No hubo fallos, el coche aguantó y salvamos el susto. Ese día organizamos una cena entre todos para despedirnos del ring y de todos esos días que nunca podré olvidar.

 

La traca final del viaje

Ahora ya sí, recta final del viaje. El último hito en el camino era Le Mans, pero teníamos que cruzar antes por Bélgica, así que aprovechamos a echar un rato en el Circuito de Spa-Francorchamps. Y de allí sí, directos a La Sarthe.

En Le Mans el ambiente también era de lo más surrealista, porque a la hora de cenar en Arnage, nos vimos rodeados de coches de todo tipo: De Tomaso Pantera, Jaguar XKSS, Ferrari F40 LM… y todos ellos aparcando o circulando justo pegados a la terraza donde estábamos cenando, ¡increíble es poco!

Nos vimos con Pedro y Carlos, e incluso con un amigo de Cantabria que no sabía que mi viaje pasaría por allí, y me llamó flipando al verme con el Fiesta por Arnage mientras cenaba. La visita a Le Mans fue tranquila en general y echamos el fin de semana viendo los coches corriendo.

Y de allí, muy a nuestro pesar, ya solo quedaba bajar directos Le Mans-Gijón, para poner fin a los 5000 kilómetros de viaje.

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Destino: hibernación

Y con esta última foto os resumo lo que ha pasado desde que el Forito regresó a casa. Durante todo el viaje se portó perfectamente, y eso que en la última vuelta al Ring carbonicé las pastillas de freno, rajé una mangueta y deshice los silenblocks de las estabilizadoras delanteras… pero aguantó y llegó a casa sin contratiempos.

Desde entonces, el pequeño ha quedado guardado en casa bajo su manta, saliendo a pasear muy pocas veces. Y desde aquí, poco a poco, iremos subsanando todo lo que acumulado durante estos años de batallas y perrerías. Y pensando en nuevas aventuras, aunque muy difícilmente podrán superar a la del verano de 2018.

Texto: Miguel Jal para RetroRacing.es.

Fotos: Miguel Jal y Mario Nosti. Todas las imágenes son propiedad de sus autores. Todos los derechos reservados.

Si te ha gustado este reportaje:

Anímate a leer el viaje de Pedro a Nürburgring en su Opel Manta de serie

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  • Hola compañero me as hecho revivir mis viajes al ring, como propietario de un escort xr3i. Has hecho que entren ganas de llevarlo allí ya que cuando estuve fue con mi otro coche un subaru impreza. No m atrevía a llevar el Ford Ahora m lo estoy pensando……un saludo y gassss

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