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Si tienes ocasión de visitar un meeting de clásicos, un gran consejo es que intentes estar presente en el circuito desde las primeras horas de actividad en pista, reservadas a los entrenamientos libres o privados.

Porque muchas veces, estas primeras sesiones regalan a los pocos espectadores presentes pequeñas joyas en forma de vehículos que no formarán parte del resto del evento. Vehículos normalmente traídos por pilotos propietarios de varios clásicos que aprovechan estas horas para realizar un shakedown a coches diferentes de los que usarán a lo largo del fin de semana.

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Esto es lo que me ocurrió en el Espíritu de Montjuïc 2017, cuando sacando fotos durante los entrenamientos del viernes reservados a los fórmulas, un diminuto F3 de color azul oscuro apareció durante unos segundos en el visor de mi cámara mientras era adelantado sin piedad, cual Ricardo Zonta en Spa, por un Lotus 91 y un Tyrrell 012 que engranaban marchas en la subida de la Moreneta. No sabía qué era ese coche, pero bien valía la pena investigar un poco.

En su segundo giro, descubrir el dorsal 43, una aerodinámica ochentera y la inscripción de West Surrey Racing era señal inequívoco que se trataba de un monoplaza de la Formula 3 británica. Estas míticas series, ya bastante denostadas, ofrecen un palmarés de ganadores donde se dan cita Jim Clark, Emerson Fittipaldi, Carlos Pace, Derek Warwick, Johnny Herbert, J.J.Lehto, Mika Häkkinen, Rubens Barrichello, Takuma Sato… y Ayrton Senna.

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Y tras aislar las variables de categoría, año y país, y unir a la ecuación los sponsors Buy Brazilian y BANERJ, todo indicaba que efectivamente, ese podía ser un monoplaza pilotado hace más de 30 años por Magic Senna. No me quedó más remedio que visitar los boxes del Circuit para saber más sobre el Formula 3 de Senna.

Muchos recordarán seguro que el primer gran éxito de Ayrton Senna en monoplazas fue el título de la Fórmula 3 británica, logrado en el año 1983 tras un épico duelo con Martin Brundle que no se decidió hasta la última carrera del año. Aquella fue una temporada en la que Senna tuvo que aprender muchas cosas: desde que había un reglamento que cumplir (empezaban ya sus airadas críticas hacia los comisarios deportivos), hasta que no siempre le sería posible ganar la batalla psicológica a sus rivales usando estrategias “marca de la casa” como el realizar maniobras muy arriesgadas que, si su rival no cedía, culminaban en accidente.

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©Sutton Images

Existe un reciente documental sobre la batalla entre Senna y Brundle contada por el propio piloto británico y otros protagonistas, pero el hecho es que finalmente Senna se alzó con el título, aunque no lo hizo con el monoplaza protagonista de estas líneas.

Porque en 1982, Dick Bennets (patrón de West Surrey Racing) ya era consciente del potencial de un joven Ayrton da Silva Senna que dominaba con mano de hierro la Formula Ford y consiguió firmar un contrato para que el brasileño y sus potentes patrocinadores aterrizarán en la F3.

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Y para darle la opción de estrenarse ese mismo año, Bennets cedió a Senna el monoplaza del argentino Quique Mansilla para disputar la última carrera del año en el circuito de Thruxton.

Pole position, vuelta rápida y victoria en su primera carrera en F3 son los lazos que unen al mágico piloto brasileño con el Ralt RT3 Toyota chasis #291.

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Imagen: home.bt.com

El Ralt RT3 fue el responsable de introducir el efecto suelo en la F3, y lo hizo mediante un conjunto cuyo monocasco de aluminio y caja de cambios Hewland eran sus mejores aliados.

Estuvo en uso hasta mediados de los años 80 y varios fabricantes ofrecían motores de 4 cilindros para el modelo, siendo Alfa Romeo, Volkswagen y Toyota algunos de los que mayores alegrías dieron a estos monoplazas desarrollados por Ron Tauranac.

Su potencia rondaba los 140-160 CV para un peso inferior a los 500 kg.

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Después de buscar entre los largos boxes del Circuit un coche que no aparecía en las listas de inscritos ni en los resultados de los entrenamientos, entre un Ford Lotus Cortina, un Lotus Elan y un par de sillas y mesas de camping, el reluciente Ralt-Toyota ya se encontraba aparcado tras su breve aparición sobre el asfalto catalán.

Fue este el momento en el que aproveché para sacar unas cuantas fotos del modelo, a la par que hacer un googleo rápido en busca de información sobre la unidad.

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Al parecer el actual propietario del modelo es Mark Martin, piloto habitual de los campeonatos FIA Masters de clásicos, que adquirió recientemente el vehículo y con el que participa en pruebas como el Trophée F3 Classic francés, además de realizar salidas esporádicas en eventos como el Oldtimer GP o el Monaco Historique.

Este Ralt RT3 es el único Formula 3 de Senna existente, ya que para 1983 West Surrey Racing preparó otra unidad para el piloto brasileño, luciendo una librea blanca (sí, el modelo que aparece en Gran Turismo 6) muy diferente de la oscura con la que se alzó con una victoria incontestable el 13 de noviembre de 1982 en Thruxton.

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Observándolo con detalle, el vehículo se encuentra en un estado excepcional, algo bastante difícil de encontrar en esta categoría de vehículos “peleones” y equipados con recambios de múltiples orígenes.

En este caso, en cambio, su propietario anterior era muy consciente de la historia y caché que acompañaba al chasis #291 y no escatimó en restaurar hasta el último detalle, además de devolverle la librea original de 1982, únicamente modificando su dorsal, ya que originalmente Senna compitió en Thruxton con el número 2.

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Poner las manos sobre el mismo volante que usó Ayrton Senna y salir a rodar debe ser algo excepcional, puesto que los pocos monoplazas que han sobrevivido hasta nuestros días están en manos o bien de colecciones privadas o de museos de los fabricantes.

Por ello, se hace lógico entender que el precio por el que esta unidad se vendió en 2015 podría rondar las 150.000 libras, una cantidad que multiplica varias veces el valor que tendría cualquier otro Ralt con el que compartió parrilla. Porque Ralt hubo decenas, pero Ayrton Senna solo ha habido uno.

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Todas las imágenes son propiedad de sus autores originales. Todos los derechos reservados.

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