Historia Autodromo Sant Pere de Ribes

Imagen: © Red Bull

En una urbanización cualquiera situada en la pequeña localidad de Sant Pere de Ribes, cerca de Barcelona, un enorme óvalo de hormigón se extiende a lo largo de 2 kilómetros a través de viñedos y terrenos particulares. Son los restos aún bien conservados del Autódromo de Terramar, también conocido como el Autódromo de Sitges, un circuito de carreras construido hace 90 años y que quedó en desuso poco después de su construcción.

Tras décadas de abandono y de acceso restringido a los pocos aficionados que se intentaban acercar a esta magnífica construcción, una empresa privada adquirió hace pocos años los terrenos del Autódromo y planeaba convertirlo en la joya de un nuevo “centro del motor” pionero en Europa, acercándolo por fin a las personas. Aunque lo cierto es que, un lustro después de aquellas ambiciosas propuestas, el solitario circuito oval sigo siendo un lugar abandonado y casi inhóspito, con una zona de gradas «fantasma» y cuyo uso se limita a las puntuales presentaciones de vehículos o la presencia de eventos de coches clásicos.

El circuito del Autódromo de Terramar es de tipo oval y tiene una longitud de 2 kilómetros con una anchura de pista de 20 metros, hecho con placas de hormigón de 12 centímetros de espesor, siendo notables e identitarios sus peraltes de 60 a 90 grados en su parte más alta. En la actualidad es el único circuito del mundo de forma oval que se ha conservado intacto desde el momento de su inauguración.

A continuación, repasamos la historia detrás del circuito que puso la primera piedra para el automovilismo en nuestro país.

Historia Autodromo Terramar Sitges

La historia del Autódromo Terramar

El Autódromo de Terramar, el primer circuito permanente de España, fue diseñado por el arquitecto catalán Jaume Mestres Fosas. Se construyó en tan solo 300 días, todo un record para la época, y su coste fue de 4 millones de pesetas.

Se inauguró el 28 de octubre de 1923 con motivo de la celebración del Primer Gran Premio de España de Fórmula 1, hace más de 90 años, por el rey Alfonso XIII y Miguel Primo de Rivera, junto con el sabadellense Francesc Armengol, promotor de la urbanización de Terramar en Sitges y uno de los principales inversores del Autódromo. En el momento de su construcción en Europa solo existían los circuitos de Brooklands en el Reino Unido y Monza en Italia, además de Indianápolis en los Estados Unidos.

Historia Autodromo Sitges Terramar

La elevada inversión para la construcción del Autódromo, sumada a los problemas económicos de los promotores, forzaron a embargar la recaudación de las entradas. Y al no poderse pagar los premios a los ganadores, provocó la sanción de 
la Federación Internacional del Automóvil, que prohibió la celebración de más carreras puntuables internacionales.

En 1932, el Autódromo fue adquirido por un gran aficionado, aristócrata y piloto, Edgar de Morawitz, que organizó algunas carreras y pruebas espectáculo, como
 el recordado desafío entre avionetas y coches y hasta consiguió celebrar el Campeonato de España de motos, pero nunca con beneficios económicos. La última competición tuvo lugar en 1956 y desde entonces está en desuso.

Historia Autodromo Terramar Targa Catalunya

Imagen: ©Espíritu de Montjuïc

La historia reciente del Autódromo de Sitges

Actualmente son muchos los aficionados que se trasladan hasta Terramar para admirar esta joya arquitectónica, aunque no esté abierta al público. Además, es escenario, puntualmente, de eventos de coches clásicos como la Targa Catalunya, celebrado durante el Espíritu de Montjuïc.

El momento más especial del circuito en su historia reciente llegó en 2012, cuando de la mano de Red Bull, los pilotos Carlos Sainz y Miguel Molina pusieron a prueba su destreza con un Audi R8 sobre la pista del Autódromo.

Así, el Matador marcó el récord absoluto del circuito, con un tiempo de 42,6 segundos en el extremadamente bacheado y dañado pavimento del trazado catalán.

Historia Autodromo Terramar Audi R8 Red Bull

Imagen: © Red Bull

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