Mal Rose es un piloto australiano ya retirado de la primera línea de la competición, pero con una larga trayectoria en su Australia natal. En Europa se dio a conocer hace aproximadamente una década, gracias a su participación en carreras de resistencia como las 24 Horas de Nürburging al volante de un auténtico V8 Supercar. Todo un espectáculo verle en pista.

Tanto, que tras mi primera vez en el Infierno Verde en el año 2011, no me pude resistir a ponerme en contacto con él para saber más acerca de su visión del automovilismo, así como de los motivos que llevaron a un piloto australiano a reunir el presupuesto necesario para competir en el circuito más exigente del mundo a manos de un Holden Commodore de los años 90. Su cara al recibir un e-mail de un español solicitándole una entrevista debió ser un poema.

Esta entrevista la realicé durante mi etapa en ForoCompeticion.com y el texto data del año 2011, pero es curioso ver como muchas de sus afirmaciones tienen aún total vigencia. Y lo que es más preocupante, ver que en la otra punta del mundo, el automovilismo sufre de los mismos males endémicos que aquí: reglamentos que los participantes no comprenden, falta de ayudas a las jóvenes promesas y un deporte «canibalizado» por productos para las grandes masas, como el fútbol (o en su caso, en el rugby).

Imagen: ausmotive.com

Sergi Blasco: Hola Mal. Para poner en situación a aquellos que no te conozcan, háblanos un poco sobre tu trayectoria en la competición así como tu palmarés deportivo.

Mal Rose: Bueno, mi trayectoria en el automovilismo viene de lejos. Actualmente tengo 49 años y llevo en la competición desde los 18.

Empecé corriendo a mediados de los 80 en multitud de campeonatos de producción (los típicos “sedanes” australianos) y con turismos de Grupo A.
A inicios de los 90 fui campeón del Campeonato Australiano de Producción con record de vuelta en Bathurst incluido, circuito en el que ya llevaba unos años corriendo las 12 Horas de Bathurst.

A mediados de los noventa, en la época dorada, competí en el Campeonato Australiano de Turismos, participando en la mítica Bathurst 1000 (The Great Race) de los V8 donde quedé 10º y primer privado en 1998, uno de mis mejores resultados.

Imagen: thev8experience.com.au

SB: Y a partir de aquí, empezó vuestro periplo por las carreras de resistencia de todo el mundo, ¿verdad?

MR: Exacto. Iniciando los 2000 participé asiduamente en las 24 Horas de Bathurst e, interesado como estoy en la resistencia, debuté en las 24 Horas de Nürburgring, siendo 2º de mi categoría en 2004.

En 2006 volveríamos al Infierno Verde por primera vez con el Holden V8 y desde entonces hemos competido en diversas carreras de resistencia cada año, siguiendo el campeonato 24H Series, que nos ha llevado, tanto con el Holden como los Mitsubishi Mirage que preparábamos a Tailandia, Sepang y Dubai entre otros.

En 2011, siguiendo las 24H Series, fuimos primeros de nuestra categoría en las 12 Horas de Bathurst en un Nissan GT-R R35, y corrimos con el Holden V8 repitiendo victoria de categoría en las 12 Horas de Spa. Lamentablemente en las 24 Horas de Nürburgring debimos retirarnos.

Imagen: © motorsport.com

SB: El coche con el que los aficionados europeos relacionamos a Mal Rose es tu mítico Holden Commodore V8 de color rosa. ¿Qué nos podrías explicar de este vehículo? ¿Qué modificaciones se le han hecho para poder competir en resistencia?

MR: Este coche tiene una larga historia, ya que compitió en los V8 Supercars australianos desde 2001 a 2003 con el equipo Garry Rogers Motorsports Holden, pilotado por Jamie Whincup, Jason Bargwanna y Allan Simonsen.

Se le han hecho modificaciones para las carreras de resistencia, pero sigue siendo un auténtico V8 con 620 CV, un par de unos 700 Nm y una velocidad máxima de 298 km/h.

 

SB: ¿Por qué se plantea un equipo australiano el desplazarse a lugares como Alemania o Dubai a competir con su propio vehículo?

MR: La razón principal es que tenemos el vehículo y el equipo, pero hay una ley por la que en la Bathurst 1000 no admiten a equipos privados a participar en la prueba. Entre ello y que hemos perdido la mayor parte de las pruebas de resistencia del país, solo nos queda competir en otros lugares.

Imagen: 24hseries.com

SB: Teníamos entendido que en 2011 participarías en las 24 Horas de Barcelona, pero finalmente no te vimos allí. ¿Qué ocurrió?

MR: Estaba todo preparado y dejamos el contenedor con el coche listo tras la carrera de Nürburgring, pero lamentablemente 2 de mis compañeros de equipo no consiguieron financiación, así que tuvimos que traer el container de vuelta a Australia sin poder participar.

 

SB: Desde el punto de vista europeo, la cultura automovilística australiana nos parece bastante extraña, ya que seguís enamorados de vuestros sedientos V8, mientras que en Europa no se dejan de hacer mejoras y nuestros campeonatos de turismos ya no ofrecen opciones que vayan más allá de motores 1.6 o 2.0. ¿Por qué crees que hay una diferencia tan grande?

MR: Sí que hay diferencia, es cierto. En Australia seguimos teniendo los campeonatos de V8 basados en vehículos sedan y tenemos una auténtica cultura de Ford y Holden. En todo caso, te puedo decir que en los próximos años tendremos que unirnos a la dinámica del resto del mundo, ¡los V8 desaparecerán pronto! 🙁

Imagen: © motorsport.com

SB: Otro contraste que apreciamos desde Europa es que vosotros podéis competir con vehículos de más de 600CV en los estrechos y cortos circuitos australianos. ¿Crees entonces que no es necesario disponer de grandes instalaciones como solemos tener en el Viejo Continente?

MR: Realmente tienes razón y la mayoría de circuitos en Australia tienen entre 2 y 3 km. Sin duda, la parte buena de esto  es que al ser cortos permiten muchos puntos de adelantamiento en poco espacio, cosa que los espectadores agradecen y el espectáculo sale beneficiado.

 

SB: Obviamente si hablamos de circuitos y de Australia tiene que aparecer EL circuito por excelencia: el Mount Panorama (Bathurst). ¿Qué nos puedes explicar de un lugar tan mítico?

MR: Bathurst es un auténtico Mini Nordschleife, pero de nuevo debido a la estúpida ley de la que hablábamos antes, en la gran carrera del circuito, la Bathurst 1000, solo pueden participar 28 coches, lo que hace que muchos pilotos no lleguen a poder disputar nunca esta carrera que debería ser patrimonio de todos. Desgraciadamente en esta ley no podemos opinar.

Imagen: © motorsport.com

SB: ¿Nos recomendarías a los aficionados a viajar desde la otra parte del mundo para vivir The Great Race en directo almenos una vez en la vida?

MR: Desde luego que sí, recomendaría a todos los fans a venir a ver los V8 en Bathurst.

 

SB: ¿Y cómo lo pasas pilotando el Holden en el Nordschleife?

MR: El V8 es simplemente fantástico en el grandioso Nordschleife porque es un vehículo muy rápido y potente, pero le penaliza mucho el peso, ya que son 1350 kg + piloto + combustible, así que el conjunto no baja de los 1550 kg.

Imagen: © motorsport.com

SB: ¿Tiene Australia un buen programa de apoyo a las jóvenes promesas del automovilismo?

MR: No, no se ayuda a los jóvenes talentos, de hecho prácticamente todos los pilotos que salen provienen de familias adineradas. CAMS es el órgano regulador del automovilismo australiano, pero solo aporta pequeñas cantidades de “ayuda” que no permiten labrarse un futuro profesional solo con estas.

 

SB: ¿Son entusiastas los aficionados australianos? ¿Hay tradición sobre automovilismo?

MR: Muchas familias son aficionadas al motor, pero en Australia tenemos una cultura de “Footy” (rugby) que se lleva la mayoría de gente. Los V8 Supercars se pueden seguir por televisión y se llevan casi todo el tiempo de emisión, el resto de categorías ya es más complicado seguirlas.

Imagen: speedhunters.com © Jonathan Moore

SB: Tenemos la idea que a los australianos os suelen gustar mucho «vuestras» marcas, además de los deportivos japoneses (Mazda, Nissan, etc. ¿Por qué soléis tener preferencia por estos vehículos?

MR: Sí que se pueden ver bastantes vehículos europeos en Australia también, aunque claro, no como los de mercados más cercanos a nosotros. El problema viene por el impuesto de importación que tenemos, que es muy alto, lo que hace más barato comprar un coche japonés, y en general asiático.

 

SB: ¿Cuál ha sido el mejor momento de tu carrera deportiva?

MR: Para mi sería sin duda, el quedar 10º y mejor equipo privado en la Bathurst 1000 de 1998.

Imagen: thev8experience.com.au

SB: Por último, cualquier comentario que quieras hacer para acabar, sea sobre la situación actual del automovilismo, del futuro… ahora es el momento.

MR: Sergi, ahora que ya soy mayor y llevo tantos años en el mundo de la competición me hago varias reflexiones.

He ganado la mayoría de campeonatos nacionales y llevo una década corriendo en eventos de resistencia internacionales, y podría decir que soy uno de los pilotos australianos más experimentados. Pero a la vez que digo esto, tengo que comentar también que he llegado a ello por movido por mi pasión por el automovilismo. Estoy bastante seguro que si hubiese tenido ayuda en el inicio de mi carrera podría haber corrido como piloto profesional.

El problema en el automovilismo es siempre el dinero. Yo he tenido que trabajar muy duro en todos los coches con los que he competido. Además, en mi caso actual de la resistencia, poder participar sin compañeros de equipo que aporten dinero es imposible. Esto hace que muchos pilotos con las habilidades de conducción necesaria pero sin dinero se queden sin poder competir.

Yo he competido sin una familia adinerada detrás, y haciéndolo así hay que ir por la vía dura, la del trabajo y la perseverancia. Por lo tanto, estoy seguro que hay muy buenos pilotos por el mundo que no pueden competir, mientras que siempre hay otros que están en el momento oportuno y en el lugar adecuado. Ley de vida supongo.

Imagen: thev8experience.com.au

Mal Rose forma parte de una empresa que organiza cursos de conducción deportiva, así como tandas de copilotaje de coches V8 australianos como el Holden Commodore.

Artículo publicado originalmente en forocompeticion.comTodas las imágenes son propiedad de sus autores.

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