Cómo controlar y mantener un coche retro

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Admitámoslo: tener al día y en orden de marcha un coche clásico no es precisamente fácil. En realidad, y aunque esto depende mucho de cada modelo, estos vehículos requieren muchos más cuidados y controles de lo que muchos podrían pensar.

En este artículo queremos centrarnos precisamente en esas pequeñas acciones que son sencillas de realizar y que muchas veces se descuidan. Y lo haremos para que evites disgustos, tiempo y dinero, las tres consecuencias que la mala revisión de un clásico acaba provocando.

Revisiones visuales y de chapa

No descubrimos ningún secreto si decimos que, ya a simple vista, un coche con muchos años de vida ya explica sus propias historias. Y no hablamos de rayadas, picadas o pegatinas, sino de daños estructurales provocados por el óxido. O mejor dicho, por las humedades que se acumulan en la chapa y que provocan la irremediable oxidación de esta. Por eso las revisiones visuales del coche son necesarias cada cierto tiempo, porque los coches retro deben ser controlados con especial atención.

El objetivo aquí es detectar a tiempo corrosiones incipientes a las que se pueda poner remedio antes de que sea demasiado tarde y puedan afectar a la rigidez estructural del coche. Estos repasos visuales se deben hacer tanto desde fuera del vehículo como también hurgando en zonas de más difícil acceso, como las torretas, fondos del maletero y, en general, todas aquellas ubicaciones donde el agua se podría estancar.

Revisiones para prevenir fugas

Todo material usado originalmente en un coche clásico es susceptible de, con el paso del tiempo, sufrir fisuras, fugas o deterioros de diversos tipos. Por eso, una revisión a consciencia del coche debe incluir obligatoriamente repasos exhaustivos a los sistemas de refrigeración y lubricación.

Lo bueno en este caso es que, allí donde la vista no alcanza, sí lo hacen los productos especializados, como los líquidos trazadores o detectores de fugas. Su función es clara: si algún conducto o componente está dañado y se producen filtraciones a partir de este, el líquido trazador le delatará gracias a su color diferencial o reacción ante la estanqueidad. Se trata de una forma sencilla para detectar problemas a tiempo y reparar o reemplazar los elementos que provocan la fuga.

liquidos-trazadores-detectores-fugas

Revisiones mecánicas exhaustivas

Por supuesto, la última revisión que no debería faltar nunca en un vehículo clásico o histórico es la de su mecánica. Esto implica acciones como no dejar el coche sin arrancar durante mucho tiempo, hacerlo rodar aunque sea unos metros cada mes y pequeñas acciones similares. No tiene mucha historia: los coches son elementos diseñados para moverse y, si no lo hacen, los elementos mecánicos se deterioran más rápido de lo previsto.

Para ello, un mantenimiento básico, realizable por cualquier persona, es más que suficiente. Se busca simplemente que el coche arranque y que sus componentes se muevan, de la misma manera que sus fluidos. Si el coche no circula, arráncalo de todas maneras. Si no tiene ITV, arráncalo y rueda aunque sea por el taller. Tanto él como tú lo agradeceréis en el futuro.

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