El jueves 23 de octubre, en su primer día de competición, la ciudad de Barcelona se vistió de gala para recibir la visita del 50º Rally RACC Catalunya-Costa Daurada 2014. Pero no lo hizo como en años anteriores, donde la Catedral de Barcelona tenía un papel testimonial con la ceremonia de salida. En esta ocasión y tras muchos intentos por parte de la organización, un circuito de kilómetro y medio situado en plena Montaña Mágica de Montjuïc sería el inicio cronometrado del Rally RACC en Barcelona, acercando a la ciudad a los mejores equipos y pilotos del Mundial de Rallyes.

Para celebrar las 50 ediciones del Rally RACC y con la fuerza que la marca Barcelona tiene en todo el mundo, la organización decidió que disputar una Super Especial retransmitida en directo por televisión era la oportunidad ideal para demostrar la belleza y el compromiso con el motor de la Ciudad Condal, único lugar del mundo que alberga a día de hoy los 3 principales campeonatos: Formula 1, Moto GP y WRC.

El recorrido diseñado para el tramo urbano de Barcelona tuvo su trazado establecido en la parte baja de la montaña de Montjuïc. Con salida y llegada en la avenida de la Reina María Cristina, el ratonero circuito circulaba por las calzadas adyacentes al recinto ferial contemplando, además de la citada avenida y la de Rius i Taulet, el pabellón Mies Van der Rohe, las plazas de la Font de Colors y Marquès de Foronda (entre los palacios Victòria Eugènia y Alfons XIII), pabellón de Italia y de nuevo avenidas Rius i Taulet y Reina María Cristina.

Por el medio, una sección extremadamente estrecha, dos zonas donde se debían completar unos donuts para dar un poco de espectáculo e incluso una corta sección de tierra. Por cierto, que para aumentar la diversión los vehículos debían afrontar el recorrido con los reglajes de tierra que se usarían en la jornada del viernes, ya en tierras tarraconenses.

La jornada en Barcelona estuvo llena de diversión, bastante público (se calculan unos 20.000 espectadores, y lo cierto es que era bien difícil encontrar un sitio cuando empezaron a salir los coches «0») y un ambiente festivo en todo momento, en una mezcla perfecta de gente de rallyes y curiosos que no se querían perder lo que pasaba en Montjuïc.

Pocas horas antes del inicio de la Super Especial los vehículos llegaron procedentes del shakedown en Salou, donde ya eran recibidos por un numeroso público y por las cámaras de TV. Albert Llovera, Aman Barfull, Dani Sordo, Marc Martí, Robert Kubica… todo aquel «VIP» que paseara por los aledaños del parque cerrado era susceptible de ser entrevistado.

A los más de 70 inscritos en la prueba catalana se sumaban un segundo grupo de vehículos muy interesantes, una selección de Vehículos Históricos rigurosamente elegidos para celebrar estos 50 años de Rally.

21 coches, entre los que encontrábamos media docena de Grupo B (brutal el MG Metro), varios Grupo 4Grupo 2Grupo A y una selección de SEAT. Una lista corta y de calidad que animaría al público antes de la llegada de los «gallos del Mundial».

Puntualmente a las 5 de la tarde los coches clásicos abrían fuego sin que nadie supera bien qué es lo que pasaría. Un precioso Opel Ascona (el más antiguo del grupo) se lanzaba a la pista barcelonesa y demostraba cómo dominar un coche de estas características en un circuito tan y tan complicado incluso para los modernos WRC.

Apenas sin respiro, a razón de coche por minuto, los 21 clásicos pasaron por delante nuestro deleitando al público con su belleza. Algunos, como los Escort y Kadett, salieron a por todas y se permitieron varias cruzadas espectaculares… ¡Impresionante!

El catalán Mia Bardolet hizo los honores y se puso a manos del Ibiza Copa de 1984, liderando la comitiva Seat que también incluía el Panda 45 ex-Sainz o el precioso Ibiza Kit Car Evo 2 ex-Rovanperä.

En un suspiro, completado el grupo con un Audi Quattro que tuvo un pequeño percance quedando con los faros «a la virulé», todos nos poníamos en tensión para esperar el arranque propiamente dicho del Rally Catalunya-Costa Daurada.

Encontrar el mejor sitio para ver la Super Especial no fue tarea fácil. El circuito tenía varios pasos para el público, pero en algunos momentos se generaron instantes de tensión cuando se acumulaban demasiados espectadores que querían cruzar a otras zonas. Finalmente tras recorrer gran parte de la Especial, decidimos situarnos en el lateral de las Cascades, en una fuerte pendiente donde los vehículos levantarían las 4 ruedas del suelo antes de iniciar los donut.

Así, a las 18.06 el americano Ken Block saltaba el primero al ruedo, pero su fogosidad se dio de bruces con un muro de protección en la primera curva del trazado, aunque esta vez tuvo la suerte de su lado y siguió sin problemas, evitando por los pelos lo que podría haber sido uno de los mayores ridículos de su carrera. Pero el genio de las Gymkhana siguió y dio un gran espectáculo, levantando a aquellos que estaban en la zona del donut.

Al-Qassimi y Protasov eran los siguientes en salir, previos a un Kubica que se quejaba de que una Super Especial de esta dificultad técnica no le ayuda en absoluto en sus condiciones. Aún así llevo el coche al final de la especial sin problemas a destacar, que era el objetivo de todos y cada uno de los pilotos. Ya se sabe.. poco que ganar, mucho que perder…

Hayden Paddon abrió la veda para los tres Hyundai i20, previo a que el héroe local Dani Sordo hiciera acto de presencia. Sordo sería quinto en el tramo, con su compañero Neuville como el Hyundai más rápido del día.

Los vehículos daban dos vueltas al trazado, un recorrido que se realizaba en poco más de 4 minutos.

Los Ford y Citroën oficiales fueron desfilando por la especial antes que los Volkswagen Polo aparecieran en escena.

Una conducción brillante del noruego Mikkelsen le hizo merecedor de ser el más rápido del día (3:39’1), quedando secundado casi a 2 segundos por el campeón mundial Seb Ogier. Los pilotos comentaron la dificultad del trazado elegido, que demostró que en Barcelona se pueden celebrar eventos de esta magnitud guiados por una perfecta organización y sin riesgos para la seguridad.

Espacios preciosos como la Font Mágica o el Palau de Congressos servían de telón de fondo perfecto para una Barcelona que, para cuando los WRC2 entraban en pista, ya anochecía de manera irremediable.

De hecho, la acción se alargó por cerca de 4 horas, ya que los coches salían separados por 3 minutos. Aún tuvimos tiempo de disfrutar con los pilotos locales que salen a dar espectáculo como Xevi Pons, Joan Carchat (casi local) o Josep Maria Membrado, quien quiso realizar más donuts de los marcados y animar así a un público ya menos numeroso.

La perfecta tarde noche en Montjuïc acababa, aunque aún tuvimos tiempo de animar al catalán Nil Solans en su cruzada particular de lograr un buen papel en la copa DMack.

Como cierre, únicamente podemos felicitar al RACC por lograr que el ayuntamiento barcelonés aceptase por fin ser sede de una prueba cronometrada, que se disputó con la mayor seguridad. Muchos fans acérrimos de los rallyes dirán que tramos como este no merecen ser parte de la prueba, pero lograr que Barcelona sea protagonista absoluta durante el día es algo que no se puede ignorar.

permitir que todo tipo de personas, incluso aquellos que no pueden acudir a los tramos de Tarragona por motivos diversos, puedan disfrutar de la magia de los rallyes en directo solo puede ser considerado como un motivo muy muy positivo. Y lo fue durante las tres ediciones en que la Super Especial de Barcelona marcó el inicio de la prueba, de 2014 a 2016.

 Artículo publicado originalmente en forocompeticion.comTodas las imágenes son propiedad de su autor. Todos los derechos reservados.

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