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Texto: Antonio Arderiu Freixa para RetroRacing.es.

 

¿Querían nieve? Pues se van a “jartá” de nieve… Esta podría muy bien ser la descripción de la edición XXII del Rallye Montecarlo Histórico 2019.

Como no puedo resistir la tentación, este año tocaba volver a esta prueba al volante de nuestro Autobianchi A112 Abarth. Merced a la ayuda de Munich y GVC GAESCO, así como la del Automóvil Club de Andorra tramitando en tiempo récord mi licencia, pudimos formar un equipo con el que afrontar el referente mundial de los rallys de clásicos.

En la aventura me acompañó Luis Góngora como copiloto y participamos encuadrados en el equipo de JustClassics junto a Gabriel Stancu, Mirela Bucovicean y Phil Swain. Arrancábamos con el dorsal 278, lo que quiere decir que íbamos a promedio de intermedia.

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Día 1: Cae la nieve

Salimos de Barcelona el 1 de febrero a las 19:20 horas, junto al único equipo oficial de este año, el Seat Coches Históricos que alineaba a Salvador Cañellas – Eloi Alsina en el 124-1800 Gr.2 que tanta gloria dio a la marca; un Seat 1430-1600 para Josep Viaplana – Carles Jiménez (la crónica de su particular Monte-Carlo la podéis leer aquí) y un Seat 127 para Javier Hernández – Anna Vives.

Hacía un frío pelón que no auguraba nada bueno. Y así empezamos. Nada más enfocar las rondas de Barcelona, la placa de rally vuela y desaparece. Como no era cuestión de soltar 500 “pavos” más, ni penalizar de inicio, vuelta a entrar en las rondas, intermitentes encendidos y a paso de tortuga, buscarla. Afortunadamente la encontramos y la pudimos coger del suelo, hecha un asco y doblada, pero entera…

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La excursión hasta el control de paso de Bourg Madame no tuvo más historia. Una vez allí, nos juntamos todos los salidos de Barcelona. Se puso entonces a nevar a todo trapo hasta el punto de que no se veía nada, por lo que conducíamos con las luces de posición y los cuneteros hasta nuestro siguiente destino. La nieve ya era de la que se quedaba en la carretera.

Al control horario llegamos con dos horas y media de adelanto, lo que nos permitió dormir un poco en el coche a pesar del frío que hacía. Seguía lloviendo a mares. Salimos a nuestra hora del control y pasado Bedarieux el coche empezó a fallar. Entre Luis y el equipo de Garatge Internacional hicieron un apaño que nos permitió continuar, aunque poco después el pobre Abarth dijo basta. Como teníamos dos horas, Luís, Albert y Josep María Vidal procedieron en un tiempo asombroso y bajo una lluvia torrencial, a cambiar el encendido tradicional del Abarth por un encendido electrónico, con tiempo incluso para probarlo, que es en lo único en que pude contribuir. Seguíamos hasta Valence en este Montecarlo Histórico.

Nos venía entonces un tramo largo, 47km, con nada menos que siete “cols” entremedio. Cuando salimos todavía lucía el sol pero pronto empezó a nevar, ¡y de qué manera! Iniciamos así el Col de Perty y en el ascenso fuimos muy bien, pero superado el col, en la zona umbría, la nieve que caía dificultaba la visibilidad y la marcha, aparte de que íbamos sin clavos. Finalizamos el tramo con 14050 pts situados el 206 de la clasificación. Otros palmaron más. El día lo acabamos con lluvia y frío y en el puesto 204 de la general, ya con las penalizaciones computadas.

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Día 2: Cumbres borrascosas

El día siguiente amaneció gris, pero afortunadamente sin lluvia. Nos levantamos a hora de los señores (ventajas de la media inter), desayunamos todo el equipo y nos fuimos al parque cerrado a repasar el vehículo. No necesitó nada y se puso en marcha al primer requerimiento, así que quedamos con la asistencia metros antes de la Zr3 La Croze – Antraigues sur Volane.

Tras cambiar ruedas antes del tramo y poner clavos, pues nos habían advertido de nieve y hielo, tomamos la salida. En la subida íbamos bastante bien hasta que en el descenso del primer Col nos apareció de repente una Berlingo. Le tocamos cortésmente la bocina para advertirle que le adelantábamos y nos cerró el paso expresamente. Nos pusimos detrás y le volvimos a tocar la bocina y el sujeto frenó y se puso a paso de tortuga conscientemente.

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La luz roja empezó a aparecer en el aparato de medida y empezamos a acumular retraso hasta que se nos pegó el que había salido detrás, un Lancia Fulvia. En aquellos momentos la Berlingo se abrió para coger una curva en la entrada de una finca y le hicimos un interior solemne que aprovechó el Lancia para adelantarnos también a nosotros. A partir de ahí, iniciamos una recuperación a fondo sobre la nieve y el hielo y, ya cuando la nieve despareció, descenso directo hasta Antraigues a toda velocidad. Nos cayeron sin embargo 4700 puntos de penalización, lo que nos situó en el 194 de la general. ¡No me compro una Berlingo en mi vida!

En Antraigues el stop obligatorio estaba en La Remise, famosa por las tartas de manzana de Mdeme. Joanny y que Luis tuvo ocasión de degustar. Allí nos informaron que el tramo Burzet estaba anulado y que deberíamos dirigirnos a Saint Agreve por Le Cheylard. En aquel momento empezó a nevar. La subida al Col de Melinzhac fue dantesca pues, aparte de nevar, hacía ventisca y no se veía. Además, la carretera estaba llena de coches parados que se habían atascado. Y si dura fue la subida, más lo fue el descenso, con la protección del cárter del Autobianchi A112 Abarth haciendo de quitanieves.

Cuando nos tocó salir al siguiente tramo, el controlador nos dijo que todos habían sido cancelados y que debíamos dirigirnos directamente al control de Thournon sur Rhone y de allí, a Valence a descansar.

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Día 3: Una inyección de energía

El lunes amaneció frío pero un sol radiante, lo que dio ánimos al equipo. Salíamos una hora antes y, visto lo visto el día anterior, ni se nos ocurrió sacar los clavos.

De Valence al primer tramo, el famoso Echarasson, encontramos la nieve a los 29km de salida y efectuamos el enlace a toda castaña siguiendo al Alpine de unas italianas (Albertina y Annunziatta) por unos parajes absolutamente nevados y casi de postal. Estando en la cola del Echarasson nos comunican que el tercer tramo del día estaba anulado por riesgo de avalanchas. ¡Qué se le va a hacer, un tramo menos para recuperar!

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Tomamos la salida a todo gas y, al cabo de dos km, ya teníamos la luz azul del Blunik. Todo nevado, pero que muy nevado, con paellas a la que los espectadores tiraban más nieve para mayor divertimento. Vimos muchos otros participantes empotrados en los muros, especialmente un Datsun 240 que ocupaba parte de la calzada. Pero la verdad es que fuimos bien, tranquilos, sin ningún susto y a buena marcha. Total 760 puntos y descender hasta el 100 de la clasificación por primera vez en la historia.

Venía un larguísimo enlace absolutamente nevado hasta Claix, a la entrada de Grenoble, y debías adelantar a todos los ciudadanos que no sabían, o temían ir sobre nieve, perdiendo mucho tiempo en ello. Advertí que seguramente palmaríamos en el CH, pero no era cuestión de jugarse el pellejo en un enlace, así que seguimos respetando religiosamente las normas.

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El tramo era largo y salimos delante de los Richter, revelación de este Montecarlo Histórico, que iban séptimos con un Wartburg, un engendro de dos tiempos de la Alemania de Hoennecker pero que, en sus manos, parecía volar. Fuimos bastante bien hasta Saint Andeol donde una Berlingo (otra) nos bloqueó la calle… Tuvimos que apretar mucho y cuando llegábamos a la cima, Luis me dice “a fondo que es recto tras el rasante”. Pues no, no era recto. Aterrizamos en medio de una especie de parking, forzamos un deslizamiento y a seguir. Continuamos más calmados y cosechamos 1190 puntos para el 166 de la general.

El día continuaba con el tramo Vassieux en Vercors – Buvent y un enlace muy largo subiendo al Col de Rousset, que es algo así como Collsuspina pero a lo bestia. Una vez llegas arriba hay un túnel que, cuando nosotros lo atravesamos, nos deleitó con otro paisaje totalmente nevado, con muros de ese elemento al lado de la carretera. Una mandarina y un café y más tramos, para cerrar el día en el puesto 178 de la general, señal de que la concurrencia había afinado mucho.

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Día 4: Llega la noche de la iguana

El martes empezamos más temprano. Desayunando, preparamos la estrategia y, como nos habían dicho que el primer tramo únicamente tenía hielo en los cuatro primeros km., decidimos quitar clavos y poner contactos. Fue un error mío que, lamentablemente, purgamos muy pronto.

La subida hasta Saint Nazaire le Desert fue a buen ritmo, en compañía de un Innocenti 1300 conducido por una monegasca. La subida fue bien a pesar del hielo. Encontramos un Beta Montecarlo panza arriba y otro Volvo averiado, pero nosotros fuimos bien hasta pasado Volvent. Después empezaba un Col muy estrecho y empinado en que el hielo se adueñaba de la carretera. En subida logramos capearlo pero en el descenso el hielo cubría toda la calzada. En la primera paella del descenso nos subimos a un talud así que aflojamos y pasamos como de puntillas. Lo malo es que el descenso era muy largo y nos cayó un saco de puntos que, sin embargo, nos colocó sorpresivamente en el 152 de la general.

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Volvimos a cruzar Le Motte-Chalancon y llegamos al tramo de Verclause con un sol radiante, neumáticos de contacto y un cierto temor por si las informaciones también eran engañosas.

El tramo de Entreveaux tenía la salida y la entrada por la plaza del pueblo. Llegamos allí y ni rastro de la asistencia, con la que habíamos quedado previamente. Decidimos salir con las ruedas de contacto, sopesando que sería mejor solución que ir mezclados con los más lentos. Esta fue buena idea y conservamos el 152 de la clasificación. Acabado el tramo, encontramos a la asistencia que nos justificó su ausencia por haberse parado a comer. Pero nos guardaron un babybel para cada uno ¡si es que no se puede tener todo!

Quedamos en la salida de la autopista para poner otra vez los clavos para la noche y, hecho esto, llegada a Mónaco para disfrutar ya de habernos clasificado, es decir, tener derecho a salir en la clasificación.

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Al llegar, nos fuimos al hotel a hacer el check in, una ducha y ponernos de bonito para la llegada tras el Turini.

Salimos a las 22.28 para la última etapa, la complementaria, que es la que incluye el Turini y que se disputa a cara de perro, con el agravante que sales cada 30 segundos en lugar de a minuto.

Como la ley de Murphy se cumple inexorablemente, al empezar la subida al tramo, la sonda volvió a hacer el burro. Tomamos la salida del Col de Braus a ciegas, por lo que fuimos sin poder cuidar la media. La subida al Col creo que fue bien, pero, en el descenso, que estaba fuertemente helado, alcanzamos hasta seis vehículos que eran difíciles de adelantar y nos retrasaron mucho. A mayor abundamiento, la numerosísima asistencia japonesa se quedó, en varios puntos, atrapada en la nieve ocupando la calzada con lo que vuelta a retrasarnos.

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Coronamos el Turini totalmente nevado a rueda de Kenjiro Shinouzuka, una leyenda viva del París Dakar que, al iniciar el descenso y muy cortésmente, nos dejó pasar. Hicimos el descenso a todo lo que daba el coche, pero no fue suficiente para enjuagar el retraso acumulado, así que nos cayó el temido plafón de 20.000 puntos y descender al 163 de la general.

Un poco cariacontecidos por el previsible resultado, nos dirigimos a Lantosque a buscar a la asistencia para ver si podíamos arreglar la dichosa sonda. Cuando estuvo reparada, salimos esperanzados hasta el último tramo, Luceram, para ver si conseguíamos mejorar algo.

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Al poco de salir alcanzamos a un Triumph italiano al que adelantamos. Se debieron picar y se pusieron a nuestra rueda con toda la luminaria encendida hasta que, en una recta, me aparté educadamente y los dejé pasar. Entonces se pusieron delante a paso de tortuga con lo que nos estropeaban la media. Intenté adelantarles y me cortaron el paso, por lo que me pegué a ellos como una lapa, con la inmensa fortuna que, en una paella, se marcaron un “recto” y pudimos adelantarles sin dificultad. No se contentaron y, al cabo de un rato, ya los volvía a tener detrás a todo trapo, dando por supuesto que ellos, ni media ni nada de nada. Los dejé pasar y se volvieron a poner a paso de tortuga, pero entonces alcanzamos la cumbre donde había un cruce difícil en el que vacilaron, los adelantamos, y ya no los volvimos a ver.

El descenso del Col fue siguiendo al muy rápido Steyr Puch de 695 cc. Con tanta juerga nos cayeron 3390 pts pero, aun así, recuperamos dos puestos, hasta el 161 final.

Tras llegar a Luceram, un rápido enlace de 60km y llegar al pódium de Mónaco con la emoción que ello comporta. Habíamos recuperado dos puestos, el coche entero y sin problemas, la tripulación feliz y el resultado mejor que otras ediciones.

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Unos apuntes sobre los neumáticos

Suelo acabar este reportaje con algunas consideraciones generales sobre el rally. Si me permitís, como este año ha sido excepcional, me extenderé sobre los neumáticos y la nieve. Creo sinceramente que valoramos en exceso los neumáticos de clavos. Los clavos dan únicamente motricidad en condiciones difíciles, pero no dan direccionalidad, es decir, que no confíes en ellos para el hielo súbito que puedas encontrar.

Por su parte, los neumáticos de contacto actuales son muy buenos, mucho, y en nieve tupida van igual que los clavos y puedes ir muy rápido. Su problema vuelve a ser también el hielo donde son ligeramente inferiores a los clavos. Por el contrario, en asfalto van igual de bien que los convencionales. Las decisiones que debes tomar son, por ello, muy complicadas ya que dependen de la longitud del tramo y de muchos factores.

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Nosotros somos un equipo modesto y tampoco disponemos de neumáticos para cada tramo, por lo que nos toca tomar decisiones siempre complicada.

Lo que sí es cierto es que, no ya en esta edición sino en todas las que hemos participado, los mejores tramos que hemos realizado en un Montecarlo Histórico han sido sobre nieve, destacando el Col de Gaudissart – Col de Carry de este año con 760 puntos y el Burzet – Sant Martial de 2015 con 490 puntos. Y, os lo digo en serio, vamos muy rápidos en ellos. Como veis, nos hubieran venido de perlas los cuatro tramos anulados, todos sobre nieve.

Para terminar, una noticia interesante. En el reparto de premios, la Dirección del Automóvil Club de Mónaco anunció que, a partir de la próxima edición, prohibirá los aparatos de medida que no sean propios de la edad del vehículo. No sé cómo lo harán, pero será un tema interesante de seguir. ¡Ya quedan solo unos meses para el siguiente!

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Texto: Antonio Arderiu Freixa.

Imágenes: Aitor Domingo, Automobile Club Monaco, Archivo Antonio Arderiu. Todas las imágenes son propiedad de sus autores originales. Todos los derechos reservados.

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