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Tras varios años queriendo visitarlo, este 2019 se me presentó al fin la oportunidad de asistir al Rally Festival Trasmiera. Y no únicamente como espectador, sino acompañando desde dentro al equipo de José Luis Muniesa “Pacal”.

El miércoles 8 de mayo por la tarde-noche nuestro viaje comenzaba desde Alcorisa (Teruel) y rumbo a Hoznayo (Cantabria). A las dos de la madrugada, el Lancia Delta HF Integrale pisaba asfalto cántabro en el parking del Hotel-Restaurante Adelma, centro neurálgico del rally. La calma del momento auguraba que algo grande nos esperaba durante los próximos tres días.

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El jueves nos recibía con una mañana fresca y soleada, que hacía resplandecer el verde paisaje, algo que no duraría mucho tiempo.

Ya en el parque cerrado, todavía a medio montar y con la mitad de los participantes por llegar, me di cuenta de lo serio de este evento. A un Lancia Stratos se le limpiaba la humedad de la mañana en una esquina, mientras que muy cerca, como si estuviera abandonado, un precioso Renault Alpine A310 acaparaba ya bastantes miradas.

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Pero fue cuando al fondo del parking se abrió el portón trasero del camión de asistencia de “Baporo”, y apareció la sobre-dimensionada culera del Renault 5 Maxi Turbo de Gerard de la Casa, cuando me dije;  –OK, estás en el Rallye Festival Trasmiera, esto va en serio.

Mientras tanto, nuestro equipo, formado por José Luis, Javier, Santi, Oscar y un servidor, comenzábamos a preparar el coche para el primer tramo de esa misma tarde. Al poco tiempo aparecían nuestros compañeros de asistencia: Óscar Martínez con el flamante Lancia Delta Integrale 8v montado con material oficial Lancia de Abarth que iba a estrenar para este rallye; y poco después Diego Caparrós y Gus Caro con su Mitsubishi Evo V ex Campeón de España con Miguel Martínez Conde, acompañados de todo el grupo de amigos/mecánicos que harían de asistencia.

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Era el momento de los abrazos, besos, y de enseñar las novedades de cada uno de los coches. En nuestro caso, Santi explicó la nueva centralita y el nuevo display con telemetría que estrenaba el “Deltona” para este evento.

Finalmente Óscar traía su otro Lancia Delta Integrale 16v “Martini”, también montado con material oficial del equipo Lancia, y ahora sí, nuestra asistencia quedaba completa.

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Pasado el medio día ya poco quedaba de esa mañana soleada, y estaba claro que el primer tramo del rallye, el “Memorial Capi Saiz” en Hermosa, sería sobre mojado. Era momento de vestirse con la ropa de faena, de encender los motores y apretar los tornillos. No hay crono, no hay clasificaciones, pero los nervios de que todo salga bien están ahí, y se notan.

Tras varias pasadas, José Luis y Javier regresaron con pocas conclusiones en claro sobre la nueva centralita y la entrega de potencia del coche. El tramo estaba muy mojado y resbaladizo, por lo que no había que jugársela y habría que espera al día siguiente para sacar mejores impresiones.

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El viernes por la mañana venía cargado de actos protocolarios, visitas institucionales y la habitual foto de grupo. Piloto y copiloto aprovecharon para ir con el coche de asistencia a repasar y coger las notas de todos los tramos del viernes y sábado, mientras el resto nos quedamos para asegurarnos que el «Deltona» salía en todas las fotos.

Después de semejante paliza, una breve siesta y ya estábamos todos listos para los tramos bucle de Güemes y Anero.

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Esta era mi primera vez en un tramo bucle, y he de decir que tanto desde mi punto de vista de espectador, como de fotógrafo, es algo espectacular. Cada participante pasa por delante de ti una media de 3 veces, no hay prácticamente espera entre un coche y otro, y cuando estos comienzan a alcanzarse ya no sabes si estás en un rallye o en un circuito.

Y si encima los que se alcanzan son ni más ni menos que Chus Puras (Citroën C3 R5) y Dani Sordo (BMW M3 E30), el momento pasa a ser antológico. Este tipo de tramos es uno de los factores de éxito del Rallye Festival Trasmiera.

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De vuelta al parque cerrado todos los equipos comentaban el sinfín de derrapadas, trompos y tirones de freno de mano con los que habían deleitado a los miles de aficionados que ya se habían concentrado en las cunetas. Si bien no hay competición contra el crono, sí que parece que la haya en la cantidad y calidad de las deslizadas, cosa que el público agradece de buen grado.

La jornada había transcurrido sin contratiempos, pero José Luis no estaba del todo contento con el rendimiento del Deltona. Era momento de descargar todos los datos de la centralita y estudiarlos.

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El sábado por la mañana nuestro compañero Santi, junto a José Luis, se ponían manos a la obra y decidían empobrecer la mezcla, es decir, reducir la cantidad de gasolina que llegaba a la admisión. Un cambio sencillo, pero que consiguió que el coche recuperara e incluso mejorara las prestaciones que tenía respecto a las pocas pruebas que se le pudieron hacer antes del rallye. Quizá algunos cambios de última hora en otros aspectos habían precipitado estos pequeños problemas.

La hija de José Luis, Paula, sustituía en el asiento de la derecha a Javier para esta jornada final del rallye, la más larga, y que parecía también la más soleada.

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Todo marchaba sobre ruedas en el primer tramo del día, pero como en todo rallye, esta edición del Rally Festival Trasmiera también contó con su momento dramático. Este llegó al final del segundo tramo, Llueva. El Deltona llegaba con un agujero en el conducto que va del intercooler al colector de admisión.

Tras unos minutos de nervios, pues la asistencia remota del equipo estaba a varios kilómetros del final de tramo, el coche conseguía llegar sin grandes inconvenientes. Con la avería detectada y el repuesto localizado, todo el equipo se puso manos a la obra. En 10 minutos José Luis y Paula estaban ya de camino al reagrupamiento.

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Pese a ser un rallye de exhibición, la sombra de un posible abandono se cierne de igual manera sobre los participantes, y con los tres coches del equipo saliendo sin problemas del reagrupamiento camino de los siguientes tramos, las sonrisas volvían a las caras de todos.

Tras el parón para la comida, y de volver a disfrutar de los sabores de esta tierra, era momento de salir para los dos últimos tramos del rallye: Hermosa y Peña Cabarga.

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Con las cunetas y los prados a rebosar de aficionados, y con los pilotos disfrutando de los kilómetros finales, era momento para nosotros como asistencia de regresar al parque cerrado previendo el posible embotellamiento de aficionados que se acercarían a despedir a los participantes en el pasillo humano.

Pero este ya había empezado, el parking del “Hotel-Restaurante Adelma” estaba ya saturado, y ni con el coche de asistencia se nos permitió acceder, así que comenzaba la aventura de aparcar. Tras un golpe de suerte, se consiguió relativamente rápido, y nos acercamos a la asistencia para esperar a los tres coches. Lo que a partir de aquí se vivió es difícil de explicar, como ya comentó Sergi en su reportaje sobre El emocionante fin de fiesta del Rallye Festival Trasmiera.

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Mareas de gente se movían con respeto y educación a través del parque cerrado tomando fotografías, comprando camisetas o maquetas y atendiendo a la pantalla gigante instalada.

Cuando el primer coche de la organización apareció, seguido del primer participante, se formó al instante un pasillo humano, el cual nos dijeron que abarcaba casi desde la salida de la autovía hasta el propio corazón del parque, lo que son varios cientos de metros.

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Los equipos eran aplaudidos y vitoreados por miles de personas. Unos saludaban sin parar, otros gravaban para el recuerdo, otros se dejaban llevar y se unían a la fiesta de los aficionados a través de la ventanilla del coche, otros incluso se emocionaban por la energía del momento. Este pasillo humano es una experiencia que cualquier aficionado al automovilismo debe vivir.

Cuando este agradable caos se calmó, los tres coches pudieron llegar a la carpa del equipo. Tras otra buena retahíla de abrazos, besos e incluso algún vuelo sin motor de los pilotos, era momento de ir a cenar y celebrarlo… pero esa ya es otra historia.

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Agradecer al equipo humano de Diego Caparrós, Óscar Martínez y José Luis Muniesa la acogida y facilidades brindadas para la realización de este reportaje.
 

Texto: Carlos Casimiro. Fotografías: Carlos Casimiro y Sergi Blasco. 
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