Si alguna vez me pidieran un ejercicio de listar todas las disciplinas de motor que conozco, sería muy extraño que las carreras de sidecar aparecieran entre las 10 primeras. Tal vez, con suerte, se harían un hueco en la Q2, reservada a los 15 primeros puestos.

Y me aventuro a decir que es precisamente ese olvido colectivo el que siempre ha marcado a una de las categorías más bonitas y espectaculares del mundo del motor. La de la perfecta comunión sin necesidad de palabras entre piloto y copiloto, y también la del juego con las inercias de un vehículo de altas prestaciones, gran eficiencia aerodinámica y equilibrio de pesos irracional.

Aun habiendo sido injustamente ignorados debido a los nulos intereses comerciales de los fabricantes, y siempre obligados a ocupar la parte baja de los programas de competición y las zonas de paddock más alejadas, los sidecar de carreras siguen manteniendo un fuerte arraigo en varios países europeos, como pude comprobar en mi reciente visita al Motorland Classic Festival 2017.

De hecho, fue el impacto que me causó ver esa variedad de monturas tan apasionante, y el gran ambiente que se respiraba entre ellos, lo que me ha llevado a querer aprender más sobre esta disciplina.

Y dudo que haya una manera mejor de hacerlo que de la mano de Leandro Rey y Rosa Orta, los integrantes del equipo de competición FIREel único equipo español en activo en las carreras de sidecar.

Una pareja que se apasionó casi por casualidad al mundo de las tres ruedas, y que se ha ganado una gran estima en nuestros países vecinos, como demuestra el hecho que una treintena de sidecares venidos de media Europa confíen en ellos cada año y se desplacen hasta el circuito aragonés para poner el punto y final a su temporada con unas tandas de sidecares que son uno de los momentos imprescindibles del evento.

Próximamente prepararemos en RetroRacing.es un reportaje sobre Leandro y Rosa, cuya historia es digna de ser explicada con el tiempo necesario.

Pero en esta entrada nos dedicaremos a  hacer un repaso a las diferentes categorías y campeonatos en los que se dividen las carreras de sidecar, aprovechando para acompañar el reportaje con las mejores imágenes de estos vehículos rodando en Motorland Aragón.


 

Introducción a las carreras de sidecar

Desde sus inicios en competición, el sidecar de carreras siempre ha sido visto como un vehículo rápido, pero también peligroso. Además, dado que las marcas apenas han tenido interés en vender sidecares convencionales, nunca ha tenido el apoyo suficiente para ser una especialidad destinada al gran público. Una pena, porque humildemente creo que lo tendría todo para triunfar: velocidad, espectáculo y unos reglamentos sencillos.

Durante las primeras décadas en las que esta disciplina acompañaba al Mundial de Velocidad, en las carreras se veían motos de calle con un sidecar (panier según la denominación francesa, la «panera» o «cesta») anexo, en el que el copiloto realizaba las maniobras.

No fue hasta finales de los 70 cuando algunos ingenieros empezaron a buscar fórmulas para mejorar estos vehículos, incluyendo extraños inventos donde el piloto maniobraba un volante. Sería en el año 1981 cuando se aceptó un reglamento con unas normas básicas sobre la definición del sidecar, pero que dejaba vía libre al diseño de prototipos que comenzaron a ser artefactos con un chasis indivisible.

Desde aquel momento y hasta la actualidad, los sidecar de carreras apenas han sufrido cambios en su concepción y han evolucionado muy poco. Ayuda también a este punto el hecho de que los fabricantes de sidecares son pocos y, en su mayoría, talleres casi artesanales que fueron precisamente los impulsores del cambio en aquel momento. En consecuencia, un sidecar de los años 80 o 90 puede seguir compitiendo con ciertas garantías y competitividad a día de hoy.


 

Distribución de categorías de los sidecar de carreras

La gran división de categorías de sidecar es sencilla y radica en la antigüedad de los modelos. ¿Y a partir de qué momento se realiza la división? Cuando se empiezan a desarrollar los prototipos (finales de los 70), que además de a nivel aerodinámico, aportan un cambio radical: el copiloto deja de tumbarse por delante de la tercera rueda, para pasar a hacerlo siempre por detrás de la rueda. Con esta variante se ganó seguridad, pero también un mejor equilibrio de pesos.

  • Sidecares clásicos: el copiloto se «asoma» en las curvas por delante de la rueda.
  • Sidecares modernos: el copiloto tumba en las curvas por detrás de la rueda.

Tras esta, habría varias subdivisiones tanto entre los sidecares clásicos como en los modernos, que detallaremos en una nueva entrada que publicaremos próximamente. Lo cierto es que podríamos entrar en todo un laberinto de categorías.

Entre las carreras de sidecar clásicos, que aún disfrutan de sus propios campeonatos, son habituales las monturas Ducati y BMW, aunque también hay sitio para las más variadas configuraciones de 2 tiempos y 4 tiempos, bicilíndricas, tricilíndricas, etc.

Como en cualquier competición de clásicos, estos sidecares pueden incorporar mecánicas modernas, que han sustituido a las originales. Se mantiene eso sí el estilo clásico de pilotaje, con el piloto estirado en una moto convencional de altura rebajada, y el copiloto despegando su cuerpo casi por completo del panier. Apasionantes de ver, y también de escuchar.

Y entre los sidecares modernos se encuentran las dos categorías de referencia: los sidecar F1 (con el motor situado tras los pies del piloto) y sidecar F2 (con el motor debajo de la barriga del piloto).

 

Otros tipos de sidecar de carreras

Y por si aún no había suficiente variedad entre las categorías «estándar», nos queda por hablar de los «otros», del cajón de sastre de los sidecares. Un popurrí en el que se pueden incluir, por ejemplo, los sidecares F2 a los que se monta un motor de F1, por lo que disponen de unas grandes prestaciones en un chasis corto y nervioso. Según Leandro, «tienen lo mejor de ambas categorías, pero hay que tener muy buenas manos y estar un poco loco para hacerlo correr de verdad».

Y siguiendo el concepto de «artesanía» que tan bien casa con los sidecaristas, no es extraño encontrar entre sus parrillas creaciones como la Ducati que se puede ver en la imagen a continuación. Efectivamente, se trata de una moto de calle unida a un chasis tubular casero y montada sobre ruedas de coche. Tan sencillo de decir y a la vez, tan meritorio de llevar a la realidad.

 

Principales campeonatos de carreras de sidecar

Existe aún el Campeonato Mundial de Sidecar, gestionado por la FIM y con su propio calendario de carreras. Pero el grueso de los equipos, amateur en su gran mayoría, participan en los diversos campeonatos nacionales que podemos encontrar en Europa.

Los más importantes son el British (Reino Unido, donde en el TT de la Isla de Man solo se permite correr a los F2), el Alemán y el Francés, precisamente donde participa el Equipo FIRE de Leandro y Rosa.

En estos campeonatos de sidecares se aceptan las categorías F1 y F2, con clasificaciones separadas así como scratch, y se llega a correr en los circuitos más importantes del país (de Brands Hatch a Silverstone y de Magny-Cours a Paul Ricard).

Y completando este tejido asociativo y social del sidecarista, tanto en Francia como en Reino Unido, entre otros, se pueden encontrar campeonatos de segunda e incluso de «tercera división», abiertos a pilotos principiantes o «sidecares descatalogados».

Por su parte, en España, aunque muy de vez en cuando nuestros circuitos han sido escenario de carreras de sidecar (una de las últimas fue la visita del Mundial de Sidecar para competir en 2013 en Motorland Aragón, la ausencia de ese «teijdo» de aficionados hace que no sea posible celebrar eventos dedicados a estos vehículos.

Nos cuenta Leandro que él es el único español con un sidecar F1 en activo y en competición, y solo Eric Durán, que también forma parte del equipo cuando su trabajo se lo permite, dispone de otro sidecar similar.

A partir de aquí, hay algunos españoles que participan como copilotos en campeonatos extranjeros y quedan algunas personas con sidecar «artesanales» a partir de una moto de calle, pero desgraciadamente se trata de una especialidad que a día de hoy, ha quedado borrada del mapa en nuestro país. Una auténtica lástima y me atrevería a decir que una injusticia, porque da una auténtica envidia sana ver a familias enteras y a grupos de amigos saliendo a la pista por parejas y simplemente, disfrutar de su pasión compartida.

Solo me queda agradecer a Leandro y su mujer Rosa sus inacabables explicaciones y anécdotas, vitales para dar vida a este reportaje, animaros a seguirles en Facebook, donde les encontraréis como Sidecar Team Spain y emplazaros a que próximamente podáis leer en nuestra web un completo reportaje sobre ellos. Y si os gustan los sidecares… ¡estáis invitados a dejar un comentario a continuación y comentar qué os ha parecido!

Todas las imágenes son propiedad de su autor. Todos los derechos reservados.

3 comentarios
  1. Josep
    Josep Dice:

    Es una lástima que esta competición ya no se pueda ver por las parrillas de televisión nacionales, Aun recuerdo en los ’80 como era telonera de otros eventos. Incluso había sidecars en motocross y enduro igual de espectaculares.

    Responder

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