Julio, un jueves cualquiera después de comer. Charla tontuna por Whatsapp con el grupo de amigos acerca de Subidas de montaña. Se me ocurre preguntar por cuándo era que Loeb tenía pensado sacar a pasear por primera vez el Peugeot 208 T16 del Pikes Peak después de adquirirlo en propiedad.

«Del 8 al 10 de septiembre en la Subida de Turckheim«, recibo como respuesta. Consulta instintiva a Google Maps: Alsacia. 1100km y casi 11 horas. Resulta que esa semana la pedí de vacaciones días antes. Y el 11 es un lunes, festivo en Catalunya, lo que permitiría un día más de viaje sin consumir vacaciones y una vuelta tranquila y normal.

Se está poniendo bien. Espera, espera… que el Musée de l’Aventure Peugeot está a 1h de llegar a Turckheim. ¿Quién se apunta? Del grupo, Sergi. También tiene vacaciones. ¡Qué planazo ha salido en un momento sin comerlo ni beberlo! Liamos a dos amigos más, Francesc y David.

Para hacerlo más romántico, iremos con mi vetusto pero voluntarioso Peugeot 406. Como veis, toda una experiencia Peugeot en 4 días: Museo Peugeot + Subida Turckheim-Trois Épis del Nacional Francés + Sébastien Loeb y Romain Dumas con sus aparatos del Pikes Peak. Y un ratillo de visita por Colmar. Qué poco cuesta liarnos…

Saliendo temprano, a eso de las 3 de la madrugada, nos plantamos a las 14h clavadas en Sochaux habiendo hecho los Pit-Stops de rigor. Buen rendimiento del vetusto 406. Y empieza la visita…


 

En el «Museo de la Aventura» hay sitio para todo

La duda de dónde está la entrada nos asalta al llegar, así que decidimos tirar hacia el parking de un recinto cerrado y nos damos de morros con la entrada del Museo Peugeot. Vamos, que no sabemos ni por donde entrar. Nos recibe frente a la puerta principal el Peugeot 406 de la película Taxi 3 equipado con orugas, y aparentemente funcional. Muy curioso.

La exposición temporal del museo es «Peugeot y el cine», por lo que la colección tiene un apartado entero dedicado a los Peugeot de película, siendo la mitad de ellos o más de la saga Taxi. No dejan de ser curiosos de ver, pero quizá menos unidades del 406 no hubiera centrado tanto la temática. Otros, como un 309 GTI 16v o un 405, así como el coche de Michel Vaillant basado en un 206 WRC sí llamaban mucho más la atención, por no ser tan conocidos en el mundo del cine.

Hay que tener en cuenta que hablamos de una visita al Museo de la Aventura Peugeot, esto es, un repaso por toda la historia industrial de esta empresa familiar, empezando por los mundialmente famosos molinillos, siguiendo por las bicicletas, acabando por los coches y en medio, prácticamente cualquier cosa que puedas imaginar.

Dividida en secciones, empezamos por la Peugeot más desconocida, la que hacía desde electrodomésticos a armas, pasando por menaje del hogar. Creo recordar que hasta alguna lavadora o frigorífico. Curioso, sin duda. La Peugeot de los molinillos forma otra sección y hay piezas muy espectaculares, pero realmente la gran mayoría no están al alcance del bolsillo medio. Tienda, libros, nada interesante… maquetas… nada interesante… museo. Bicicletas y motos. Poca cosa, una bici de récords, varios modelos de motos pero una colección un poco escueta.


 

Un extenso repaso a la historia automovilística de la marca

Aquí empieza realmente la historia de la Peugeot sobre ruedas, arrancando por los artilugios de principios del S.XX hasta llegar a la generación x05, siendo los 205 y 405 los modelos más modernos de la colección.

Posteriores nos muestran varios Concept Cars Peugeot, aunque si realmente hay alguno que impresiona de verdad es el Peugeot Quasar. Basado técnicamente en el Peugeot 205 T16, es un superdeportivo totalmente funcional, que rinde 600cv y fue presentado en 1984. Además se ve que ha funcionado, ya que se aprecia fácilmente el deterioro general con el paso del tiempo. Ciertamente ya podrían tener un servicio de restauración y mantenimiento, porque piezas así de únicas deslucen muchísimo.

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También nos recibía un simpático Peugeot 104 ZS de rallyes en la zona de los años 70. En el apartado de los modelos de calle más radicales de la marca, hasta los años 90, destacaban un Peugeot 309 GTI 16v, un Peugeot 405 T16, un 505 V6, un 205 GTI y el exclusivo Peugeot 205 T16 de calle.

Se dice que se fabricaron solo cuatro unidades de color blanco, y que estas fueron regaladas a las personas más importantes del proyecto (Jean Todt, Didier Pironi, Jean Boillot y André de Cortanze), ya que el resto fueron pintados en gris antracita tan conocido.

No pudimos resolver la duda sobre su primer propietario, pero realmente el 205 T16 de calle en color blanco resulta extremadamente espectacular de ver, además de muy raro.


 

La sección de competición: correcta, pero muy mejorable

Finalmente, donde realmente nos hacía ilusión llegar era en la sección Competición del Museo Peugeot. Y ay amigos… ¡que decepción la nuestra!. Bueno, a medias. Vamos a explicarnos. Dentro de la distribución de las secciones del museo, la Competición está al fondo de todo.

Pero además, se encuentra a un nivel varios escalones más bajo que el resto, situada bajo una estructura de metal que se aprovecha como terraza. El resultado es un espacio bastante oscuro y desangelado. La verdad, nos dejó bastante secos.

En cuanto a los coches, la cosa mejoró sensiblemente, pero no dejaba de resultar anecdótica. Empezaremos por los más modernos y seguiremos atrás en el tiempo.

Empezamos por el Peugeot 908 HDI FAP vencedor de las 24h de Le Mans de 2009, pilotado por David Brabham, Marc Gené y Alex Wurz. Acompañando al coche, se encuentra una unidad del motor V12 5.5l HDI, sobrealimentado por dos turbos, que propulsaba al bólido del león a más de 330kmh por Les Hunaudiéres.

Siguiendo atrás en el orden cronológico, el siguiente es el Peugeot 206 WRC Campeón del Mundo de Rallyes con Marcus Grönholm y Timo Rautiainen en 2002. Se encuentra totalmente entero, pero un poco falto de cuidado. Los neumáticos de tierra que equipaba estaban totalmente destrozados y afeaba bastante el conjunto. Aunque sin duda, ver un Campeón siempre gusta.

La siguiente unidad que nos esperaba, y nos pareció realmente curioso, fue el pequeño Peugeot 106 Maxi con la decoración corporativa con la que se presentó el modelo en 1997. Por contra, esperábamos encontrar un icono de los Rallyes tal como un Peugeot 306 Maxi y ni rastro del él. Curioso.

Continuando hacia atrás, un Jordan-Peugeot Formula 1 de 1996, pilotado por Ralf Schumacher, nos recordaba el paso de la marca como motorista de la F1 en los años que se asoció con Eddie Jordan.

Llegamos a principios de los 90, cuando Peugeot marcaba la pauta en el Mundial de Resistencia hecho que el Peugeot 905 Evo1 vencedor en la edición de 1993 de las 24 Horas de Le Mans pilotado por Yannick Dalmas, Derek Warwick y Mark Blundell nos recuerda.

El Peugeot 905 Evo1 es un coche que impresiona muchísimo, lo mires por donde lo mires. De unas formas más redondeadas que sus rivales, su carrocería y su chasis componen un cuadrilátero perfecto si lo miramos totalmente en picado. Es extremadamente ancho y bajo, y pequeño respecto a la sensación que transmite en imágenes. Lo que no deja indiferente es el alerón trasero de proporciones bíblicas. El alerón es tal como aparenta ser. Es enorme. Cabe una persona tumbada en cada piso.

Sorprende mucho la pureza de líneas del 905 Evo1 al enfrentarlo directamente con el elaborado 908 HDI FAP y su estudiada carrocería. Sin duda, los colores oficiales de la marca hacen que el coche resalte mucho más todo su encanto, cosa que no sucede con el 908 HDI FAP. Junto al prototipo está expuesto el motor V10 3.5l derivado de la F1 que por reglamento montaba la categoría C1 en aquella época.

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Los Turbo 16 con pedigrí, lo mejor del Museo Peugeot

La siguiente gran pieza, o casi podríamos llamarla subsección de competición, es el espacio destinado a los T16. La época del Grupo B marcó un antes y un después en la forma de entender los rallyes, con unas máquinas impresionantes. Y la llegada de Peugeot al Grupo B con el 205 T16 revolucionó la categoría. Incorporaba las mejores soluciones de sus rivales: mecánica central y chasis tubular como el Lancia 037 y tracción total como el Audi Quattro. Su debut en Córcega 1984 marcó una nueva línea a seguir por los fabricantes que preparaban un Grupo B para el Mundial de Rallyes. A partir de ese momento, prácticamente todos los coches copiarían la idea de motor central y tracción total.

En primer lugar tenemos una unidad de Peugeot 205 T16, matrícula 716 EXC 75 con especificaciones de tierra. Esta unidad en concreto, chasis #C11, fue empleada únicamente por Ari Vatanen y Terry Harryman en tres rallyes de 1985: Portugal (abandono), Suecia (victoria) y Montecarlo (victoria). Curiosamente, no conserva los dorsales y placas de ninguno de los tres. A su lado, una maqueta muestra el sistema de tracción total del coche, lo que resulta muy curioso de observar en detalle.

Luego tenemos una unidad muy especial del Peugeot 205 T16 Grand Raid. Vencedor en el rallye París-Dakar de 1987 con Ari Vatanen y Bernard Guiroux (DEP), con este coche Peugeot iniciaba una racha de 3 victorias en el rallye más duro del mundo, que continuaría ya con el 405 T16 Grand Raid.

Al tener tan cerca el modelo de rallyes «normal» y su derivado Grand Raid, se puede observar cómo las modificaciones sobre el 205 T16 iban muchísimo más allá de simplemente añadir un cuerpo central para montar un mayor depósito y ganar estabilidad. Es alto, muy alto, y realmente más grande de lo que aparenta.

Y precisamente de su sucesor, el 405 T16, hablamos ahora. Aunque no el del Dakar… uno mucho más especial. Y mucho más bestia. El Peugeot 405 T16 Pikes Peak. En este caso, el que llevó Robby Unser a la victoria en 1989 en la carrera hacia las nubes, y que un año antes había hecho lo propio con Ari Vatanen al volante. Así que estábamos frente al protagonista del apoteósico Climb Dance, precisamente mientras podíamos ver en bucle el propio vídeo en una pantalla situada a su lado.

Además, también fue la unidad que se utilizó para promocionar en el Mont Ventoux el regreso de Peugeot al Pikes Peak con el Peugeot 208 T16 Pikes Peak pilotado por Sébastien Loeb (coche que veríamos al día siguiente), con motivo del 25º aniversario de la victoria de Ari Vatanen en Colorado.

El coche resulta tan espectacular como aparenta ser, no hay más. Parece casi de juguete y, por más visto que lo tienes en las fotos, en vivo no terminas de asimilar tamaña demostración aerodinámica y tamaña salvajada en conjunto. Si de esta sección tuviera que destacar uno, sin duda sería el Peugeot 405 Pikes Peak.

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Pequeñas joyas para completar la visita

Retrocediendo aún más atrás en el tiempo, nos encontramos con el Peugeot 504 Coupé V6 con el que Jean Pierre Nicolas y Jean Claude Lefèbvre ganaron el Rallye Safari de 1978. Aunque la belleza de líneas del coupé francés chocan mucho con su cometido de correr por tramos africanos, con el 504 V6 se cerraba una racha y una época gloriosa para Peugeot en cuanto a victorias en pruebas africanas. El coche, aunque lavado en su momento y acondicionado un poco, muestra el paso del tiempo y podría estar en impoluto estado, o al menos tal y como acabó la carrera. Pero ni lo uno, ni lo otro.

A su lado tenemos otro coche victorioso en el East African Safari Rallye. Se trata del Peugeot 404 que ganó el East African Safari Rallye de 1967 con Bert Shankland y Chris Rothwell de nuevo, pues también ganaron la edición de 1966 del mismo rallye. El coche se encuentra de nuevo entre la duda de «tal y como acabó» o descuidado. Presenta abolladuras y su aspecto está lejos de ser digno de museo, pero es que tras un Safari estaría hecho unos zorros y no aparentaba encontrarse en un estado «tal y como acabó la prueba».

Aún tenemos a un simpático Peugeot 304 de rallyes con mucha historia. Con este coche la piloto Marianna Hoepfner ganó en su categoría en la Ronda La Giraglia, en Córcega y la Copa de Damas en la Ronde Limousine. En 1975 y en 1976 ganaría el Campeonato de Francia de Rallyes Grupo 2 en el apartado de Damas.

Para terminar, la sección se cierra con la pieza más clásica, un precioso Peugeot 302 Special Sport de 1937 que participó en las 24 Horas de Le Mans. En 1938 el modelo se llamaría 402 Darl Mart y ganaría en la categoría de menos de 2 litros, acabando 5º en la clasificación general.
 

En conclusión: sensaciones agridulces y mucho margen de mejora

Y bien, la verdad es que salimos del museo con sensaciones enfrentadas. Por una parte la visita resultó muy interesante al conocer mucho más sobre la empresa familiar Peugeot. Pero por otra parte, a nosotros que nos va «lo picante», nos dejó bastante fríos en cuanto a Competición se refiere. Por varios motivos. El primero es que el propio museo parece querer evitar la visita a dicha sección: situada en el fondo de la colección, mal iluminada, medio escondida entre niveles y con, ciertamente, poca chicha para lo que es una marca como Peugeot. Sin duda la colección ganaría muchos enteros si mantuvieran esta sección más cuidada.

Así que el visitante debe tener claro que se trata del Museo de la Aventura Peugeot, desde sus inicios familiares hasta la actualidad reciente, por lo que no es una colección o museo puramente automovilístico, aunque lógicamente mantiene unas pinceladas de Competición para contextualizar la trayectoria de la marca.

Sin más que ver o volver a ver, tras unas buenas 2h30 de visita retomamos la marcha hacia lo que sería nuestra base para el fin de semana. No hay que olvidar que salimos de viaje a las 3.30am y llevábamos más de 11h acumuladas entre viaje y Museo Peugeot, y aún nos esperaba la Course de Côte Turckheim-Trois Épis del Campeonato Nacional Francés de Montaña. Y eso significa muchos, muchísimos coches de carreras de todo tipo. Y encontrarnos por fin con el magnífico Peugeot 208 T16 Pikes Peak en acción…

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