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Desde los albores de la automoción, allá por los últimos años del s.XIX, el objetivo del hombre siempre ha sido el mismo, el de ir más rápido. Ser el más rápido. Hasta que un día alguien dijo tres palabras mágicas: récord de velocidad. Y se armó una que todavía dura a día de hoy.

Ya sea para alcanzar el récord de velocidad punta o el récord de velocidad media (mejor tiempo) en cualquiera disciplina o condición, el deporte del motor ha sido testigo de grandes historias y aventuras que tenían como objetivo batir esos récords, lograr esas cifras nunca antes alcanzadas.

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Y entre muchos grandes nombres, también los ha habido más “modestos” que lo han intentado… y conseguido. Bienvenidos a la historia que desembocó en el WM P88 Peugeot, el cazarrécords por excelencia de Le Mans.

Aprovechando la exposición centrada en los WM Peugeot que tuvo lugar durante Le Mans Classic 2018, vamos a repasar cómo se logró un récord de velocidad que todavía sigue vigente y que, de hecho, llegó casi por casualidad…

 

WM P76 y WM P77: el proyecto arranca en los años 70

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El constructor WM nació de la unión entre Gérard Welter y Michel Meunier, dos compañeros de estudios cuyas primeras “fechorías” fueron potenciar un Peugeot 204 hasta los 135 CV y carrozarlo en fibra de vidrio. No es raro que pronto WM se centrara en la construcción y diseño de barquetas y sport prototipos.

Tras los prototipos P69 y P70, el WM P76 fue el tercer coche del pequeño fabricante francés y fue concebido con un objetivo claro: correr en Las 24 Horas de Le Mans por primera vez.

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Los estudios de diseño en el túnel de viento dieron como resultado un pequeño prototipo cerrado tipo GTP, impulsado por un motor 2.7 V6 PRV de origen Peugeot 604. Aquel primer año, 1976, fue de aprendizaje y se inscribió una sola unidad, tripulada por Guy Chasseuil, Claude Ballot-Léna y Xavier Mathiot, luciendo el dorsal 5.

El equipo arrancó la carrera desde la 38ª posición pero tuvo que retirarse tras 125 vueltas debido a una fuga de combustible.

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En 1977 se usaron tanto el P76 como el P77, una evolución del mismo. WM consiguió terminar por primera vez las 24 Horas con el P76, logrando además una meritoria 15ª posición con Max Mamers, Jean-Daniel Raulet y Xavier Mathiot.

1978 sería la última participación del WM P76, tripulado esta vez por un equipo enteramente femenino, con Marianne Hoepfner y Christine Dacremont al volante. Por su parte, el WM P77 de Mamers y Raulet tuvo que abandonar. Esta unidad es la que luce el dorsal 77 en las imágenes.

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WM P80 Peugeot: llega el apoyo oficial

Tras varios años ininterrumpidos compitiendo como una escuadra privada, para la edición de 1980 Peugeot dio apoyo oficial a la estructura WM y se inscribieron tres coches.

El mejor clasificado fue un P79/80 que finalizó en una respetable 4ª posición final con Guy Fréquelin y Roger Dorchy, un resultado espectacular para un constructor tan pequeño. El coche montaba un V6 biturbo Peugeot. Esto daría ánimos al equipo y en la siguiente edición se inscribirían con cuatro coches, pero no volverían a tener un resultado satisfactorio hasta unos años después…

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WM P88 Peugeot: el Project 400 se convierte en realidad

Para hablar del WM P88, el pináculo del proyecto, primero tenemos que conocer a su predecesor. Para la edición de 1987, el equipo había preparado un prototipo con mecánica Peugeot V6 turbo. Fue en los Test previos de la carrera cuando constataron que el coche era terriblemente rápido, por lo que en WM empezó a flotar en el ambiente la idea de alcanzar los 400 km/h.

Además, el equipo tenía opciones reales de victoria y, porqué no, opciones de batir el récord de velocidad en Les Hunaudiéres, en posesión de Porsche y sus 391 km/h. Sin embargo, aquello que se dice que “los Test son una cosa y la carrera otra distinta” se confirmó por enésima vez y los WM no consiguieron alcanzar más que unos “míseros” 379 km/h antes de que ambos motores estallaran.

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Ahora sí llegamos a 1988, el año en el que WM se puso manos a la obra para desarrollar el “Project 400”. En el equipo eran, ante todo, sinceros: ganar era una ilusión, terminar un éxito y el récord de velocidad, el objetivo.

Para ello se unieron con Heuliez, fabricante que participó en la creación del coche poniendo su centro de I+D a disposición de WM. Se trabajó en el flujo interno de aire, de cara a alcanzar una correcta refrigeración y a la vez optimizar la eficiencia aerodinámica del coche en búsqueda de una mejor estabilidad. La guinda del pastel fue que Heuliez financió las pruebas en el túnel de viento,donde se trabajó a fondo para conseguir la mayor velocidad punta.

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Una vez el chasis estaba encarrilado, había que proporcionarle una mecánica capaz de alcanzar semejantes velocidades. Para ello se recurrió a las estanterías de la casa y se montó un 3.0 V6 Peugeot, equipado con dos turbos (y sus respectivos intercoolers) y que entregaba aproximadamente 910 CV de potencia. Se había cocinado un buen cóctel para llegar a los 400 km/h.

Con estas, el equipo alineó un P87 y un P88 en Las 24 Horas de Le Mans de 1988. El P87 cedió a la 5ª hora de carrera, pero el WM P88 Peugeot con Roger Dorchy al volante firmó, exactamente a las 20:46h del Sábado 11 de Junio de 1988, 407 km/h en la recta de Les Hunaudiéres.

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Objetivo alcanzado.

La anécdota final del proyecto la puso Peugeot ya que, adrede, rebajó la cifra de velocidad máxima alcanzada. Así, como estrategia de marketing en apoyo al lanzamiento de la nueva berlina media de la casa, Peugeot anunció el a bombo y platillo el récord en… ¡405 km/h!

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Aunque si algo queda claro es que, como en tantas otras veces a lo largo de la historia de Le Mans, un pequeño equipo de ámbito casi local se hizo con la gloria por la que tanto había trabajado. Un motivo más para seguir enamorados para siempre de esta carrera.

 

Texto: Jaume Poch. Fotos: Sergi Blasco. Todas las imágenes son propiedad de sus autores originales. Todos los derechos reservados.

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