En el caso de que ya hayas visto nuestro exclusivo vídeo sobre Manuel Juncosa y el Fiat Abarth 1000, sabrás que desde hace unos años, el benjamín de los Juncosa ha regresado a las carreras al volante del coche que dejó una huella imborrable en su carrera deportiva.
El artífice de esta inesperada segunda juventud de Manuel Juncosa es Ramón Fluvià, el propietario de un recientemente restaurado Fiat Abarth 1000 Berlina Corsa de 1967. Ramón era uno de tantos chavales que a finales de los 60 quedó prendado del automovilismo viendo a «Manelet» ganar en múltiples subidas en cuesta al volante del pequeño Abarth, y cuando décadas después tuvo la oportunidad de hacerse con su propio escorpión, creyó que nadie iba a disfrutarlo más que el propio Manuel Juncosa. Dicho y hecho.
Dos años y unas manos expertas para restaurar el Abarth
Esta historia empieza en el año 2010, cuando Ramón conoció a José Manuel Ribera de Tallers Universo, un mecánico con vasto conocimiento sobre el Seat 600 y sus preparaciones. Tal fue el vínculo y la confianza generada entre ellos, que muy pronto se estaban trayendo de Italia un muy maltrecho Fiat Abarth 1000 de 1967 con la firme intención de restaurarlo y devolverlo al estado con el que salió de la fábrica de Corso Marche, 38 de Turín.
«Nos planteamos este proyecto como un reto. Un reto que muy pocas personas serían capaces de llevar a cabo de la manera que lo ha hecho José Manuel, por el grado de conocimiento de la mecánica Abarth que requiere. Por lo tanto, el resultado es la viva imagen de las capacidades como mecánico de José Manuel «, comenta Ramón al preguntarle sobre su impecable vehículo.
El coche se encontraba en un pésimo estado, con bajos podridos y pocos elementos funcionales. Fue aquí cuando empezó un enorme trabajo de búsqueda de piezas y, en muchos casos, fabricación artesanal de lo necesario para la restauración.
Así, se han respetando todas las soluciones originales aplicadas por Abarth en la ficha de homologación original FIA 1486 Gr2, con la única excepción de unas mínimas modificaciones permitidas por el anexo K de la FIA en materia de seguridad, tales como disponer de dos circuitos de frenos independientes.
Se trata entonces de un vehículo con un rendimiento casi idéntico al del modelo original:
- Motor: 982 cc
- Potencia: 92 CV aprox.
- Velocidad máxima: 180 km/h
El Montjuïc Revival 2012, la semilla de un proyecto irrepetible
Finalizada la restauración, Ramón ya tenía una alocada idea en su cabeza para el estreno del coche: invitar a Manuel Juncosa a que lo pilotara.
El apellido Juncosa despertaba en Ramon muchísimos recuerdos de automovilismo y de su juventud, y si alguien podía dar su «beneplácito» a la restauración tenía que ser la persona a la que relacionamos directamente con la marca italiana. Además, la unidad data de 1967, precisamente la temporada en que por talleres Juncosa pasó el Fiat Abarth 1000 que a Manuel le tocó «exhibir» tanto en rallyes como en circuitos y subidas en cuesta.
La oportunidad perfecta para este primer encuentro surgió en el Montjuïc Revival 2012, un evento magnífico que sirvió para revivir el circuito urbano de la Montaña Mágica de Barcelona, pero que será recordado por un fatal accidente que puso punto y final a esta bonita iniciativa.
Fue en aquel evento, con el circuito cerrado al tráfico y con unas velocidades más que decentes, donde Ramón estrenaba el Abarth 1000 e invitó a Manuel a que saliera a pilotarlo en una de las tandas.
Para 2012, Manuel Juncosa llevaba ya muchos años retirado y completamente desvinculado de la competición y sin haber guardado en propiedad ninguno de los coches con los que compitió. Y precisamente encontrarse y entablar conversación con viejos amigos como Salvador Cañellas, vestirse con el mono de competición, ponerse el casco y salir a pista una vez más con un trazado y un coche que marcaron su juventud, hicieron que el piloto que llevaba mucho tiempo escondido volviera a la vida.
Recordado por Ramón, «aquella tanda hizo que a Manuel le vinieran a la cabeza todas las vivencias de una vida dedicada a las carreras. Cuando acabó, se bajó del coche llorando y directo a abrazarnos a José Manuel y a mí. Los recuerdos, la adrenalina, el pedal a fondo en la bajada del Estadi… él se esperaba dar un paseo de recuerdo y se encontró con unas sensaciones que ya tenía olvidadas». Dice Ramón que aún se le pone la piel de gallina al recordarlo.
Tres adultos disfrutando de una segunda juventud
Después de aquel inesperado éxito, Ramón vio que de ninguna manera podría continuar participando en eventos sin ir acompañado de ese ídolo de las carreras que ahora parecía reenganchado a la droga del motorsport. Así que para verano de 2013, cogieron el remolque de José Manuel y pusieron rumbo a Italia para seguir saboreando esa segunda juventud.
Participaron en dos eventos seguidos: el Track Day Abarth en el Autodromo di Franciacorta y la Cronoscalata Nave-Caino col St. Eusebio, cercana a la localidad de Brescia. Y sin que fuera ninguna sorpresa, aquellas vacaciones fueron inolvidables y Manuel vibró al descubrir que aún había aficionados y participantes que le reconocían como aquel piloto de Abarth en España que, de vez en cuando, se dejaba ver por el país transalpino.
«En el fondo, somos tres personas que compartimos conocimientos de alta competición y que nos hemos hecho amigos y compañeros de viaje y aventuras automovilísticas», explica Ramón.
Aumentando el palmarés de Manuel Juncosa
Dice Ramón que si Manuel sigue nervioso e impaciente por participar en nuevos eventos, es porque es consciente de lo bueno que es el Fiat Abarth 1000 del que disponen. El coche le transmite aquellas sensaciones de conducción de hace 50 años, lo pilota de manera fina y con ese sexto sentido que solo tienen los verdaderos profesionales, y por lo tanto no es de extrañar que los buenos tiempos aparezcan solos y sin buscarlos.
Durante el último lustro, entre 2013 y 2017, el palmarés de Manuel Juncosa y Ramón Fluvià atesora multitud de podios y victorias de su categoría en pruebas de clásicos, tanto de Regularidad como de Velocidad.
Especial ilusión les hace participar en la Pujada a Sant Feliu de Codines y la Pujada al Farell de Chronodriver, dado que son dos de las subidas en cuesta con mayor historia en nuestro país, y de las que Manuel guarda un excelente recuerdo. También han competido con el Abarth en el Circuit de Barcelona-Catalunya y hasta han hecho varias tandas en el inefable Autódromo de Terramar, todo ello muestras del tremendo cariño y buen hacer que Talleres Universo puso en la restauración y continuo mantenimiento y puesta a punto del vehículo.
Solo hace falta ver su cara antes de subir al coche para entender que Manuel Juncosa será el fiel compañero de Ramon Fluvià mientras la salud se lo permita.«Cuando se sienta al volante, Manuel se convierte en otra persona, de verdad. Disfrutar de una juventud plena, en la que trabajó mucho pero también se divirtió una barbaridad, le hace propietario de un bagaje tan grande que, mientras pueda seguir sintiendo la velocidad, le transportará a aquellos años jóvenes.»
Únicamente podemos finalizar este reportaje haciendo llegar a los tres implicados (Manuel, Ramón y José Manuel) nuestra infinita gratitud por todas las facilidades puestas para usarles como «conejillos de Indias» y realizar con ellos la prueba piloto que ha acabado convirtiéndose en RetroRacing.es. Ha sido un auténtico placer ir de su mano y hacer verdadera arqueología automovilística para dar a luz estos reportajes, que esperamos hagan justicia a una de las mayores figuras del mundo del motor que ha dado nuestro país. Acabamos con la frase de despedida favorita de Manuel Juncosa:
-Ramon, i la pròxima, quan?
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Excelente reportaje, con grandes profesionales, un abrazo al gran josep de talleres universo que mantiene los abarth i los restaura como nadie,cuando dispongo de un rato voi a su taller de badalona
M’ha fet reviure. Quins temps aquells.!!!
Gràcies/Gracias Ricard, esperamos que te haya gustado. Fue un enorme placer aprender de «Manelet» y ver que sigue disfrutando de la gran pasión que ha movido su vida
Un saludo.